Una Feria distinta
Morante, El Juli, Tomás Rufo, Daniel Luque y Guillermo Hermoso de Mendoza han cruzado la Puerta del Príncipe. Se trata de un ciclo que más apéndices concedidos de los últimos años
Ignacio Muruve
La única realidad palpable a ojos de cualquier aficionado es que la Feria de Abril de Sevilla de 2022 no ha dejado indiferente a nadie. Bajo las sorpresas constantes de un palco que sorprendió a muchos, la Maestranza se ha despedido de la época que más la embellece plena en tardes de importancia y en este resumen vamos a indagar en todas ellas.

En el apartado ganadero, la cúspide de la pirámide triunfal la tiene que ocupar Santiago Domecq. Echando el ojo al sexteto enviado para la preferia sevillana, destacó el mismo por ofrecer una amalgama variada de embestidas con opciones además de caer el gordo del serial: “Chismoso”, el toro de la feria. Clase, profundidad, casta, empuje, humillación, etc. Un toro para no olvidar. Sumándose a la divisa gaditana, al podium también suben los hierros de Victoriano del Río y Garcigrande. La primera con una corrida regada de matices y la segunda con la doble variable de triunfo y casta. El Parralejo lidió tres toros de nota en su debut en la Plaza de toros de Sevilla.

Las malas notas la encabeza la ganadería de Juan Pedro Domecq, que a falta de lidiar el tercer conjunto en San Miguel sigue sin echar una corrida digna de la Maestranza. Ni en Resurrección ni el martes de feria enmendó los años anteriores, si no todo lo contrario, crispó aún más los nervios de un aficionado que demanda la no inclusión en el abono de esta divisa por unos cuantos años. Malos también los envíos de Jandilla, Victorino Martín, Torrestrella y Miura.

Y ahora sí analizamos a los del chispeante. Daniel Luque abrió la Puerta del Príncipe el día 28 en la que es su mejor actuación en la Real Maestranza y probablemente sea también la salida al Paseo Colón con más justicia de todas las habidas en esta feria tras una grandiosa tarde del torero de Gerena. Tomás Rufo se posicionó como la revelación de estas dos semanas. Una maquiavélica y genial combinación de temple, arrojo, valor, colocación y gusto que nunca debió salir por la puerta más preciada del toreo tras pinchar su segundo oponente. Todo ello no hace que más que merecidamente le tengamos que reconocer su extraordinaria tarde.
El Juli fue el siguiente en mirar hacia Triana en una tarde plena en facultades (otra más) pero trastocada y desvirtuada de nuevo por una presidencia perdida. Roca Rey la rozó de manera innegable, pero esta vez sí, el palco aguantó una petición que de haberse complacido, hubiera rebajado aún más el nivel de rigor de una de las primeras plazas del mundo. Gran tarde del peruano así como la echada frente a los toros de Victoriano.

Para la faena de la feria tuvimos que tragarnos 12 tardes de toros y fue el de siempre, Jose Antonio Morante de la Puebla el que puso a todos de acuerdo cuando le bajó la mano al gran sobrero de Garcigrande, “Ballestero”. Toda una conjunción de poder y armonía para que el sábado de feria sí reventase la feria por fin. Además, dejó otra faena torerísima a un toro de Cuvillo en el sol y recordando en el inicio de faena a Pepe Luis Vázquez.

Orejas de mucho peso las cortadas por Oliva Soto y Ángel Jiménez en el festejo que intermediaba Resurrección con el ciclo continuado, una buena invención de la empresa Pagés. Los trofeos de Garrido y Cadaval no lo fueron menos.

Jose María Manzanares fue la figura del toreo que se vio con varios grandes toros durante toda la feria pero que no brilló al nivel que aquellos animales merecían. “Zafia” de Jandilla y “Confitero” y “Napolitano” de Garcigrande fueron toros para volver a recordar lo que siempre fue este torero en el albero sevillano.
Fuera del ruedo, convendría destacar la poca unificación de criterios de un palco venido a menos. Ojalá recuperar el rigor de esta que es la segunda plaza del mundo.





