Un motor económico llamado tauromaquia
Mario Gómez
La economía, para Aristóteles, es la ciencia que se ocupa de la manera en que se administran unos recursos o el empleo de los recursos existentes con el fin de satisfacer las necesidades que tienen las personas y los grupos humanos. Su objeto de estudio es la actividad humana por tanto, podemos afirmar que la tauromaquia es economía.

En la plaza y en el campo, donde ocupa más de medio millón de hectáreas (una superficie mayor a Comunidades Autónomas como Cantabria, La Rioja o Baleares). Es por tanto en esta superficie donde se albergan las más de 1.200 explotaciones que se distribuyen en España. En ellas podemos diferenciar dos tipos de animales, los reproductores y los que van destinados a la lidia y cuyo coste de producción oscila entre los 4.000 y 5.000 euros, por lo que todo lo que sea una venta por debajo de ese precio supone una grave pérdida para los criadores.
Hay que tener en cuenta que no se está pagando igual en los festejos en plaza o en los animales dedicados a festejos populares, así como depende también de la categoría del coso en el que son lidiados. Por último, no hay que olvidarse de aquellos que acaban en el matadero, donde tan oscura es su muerte, como su rendimiento económico, no más de 500 euros.

Uno de los “tauroeconomistas” de referencia es Juan Medina, que publicó un estudio en el que reflejaba que las principales ferias taurinas mueven 1.000 millones de euros al año, lo que se traduce que por cada 50 euros invertidos en la compra de una entrada se generan otros 90 euros adicionales para la economía local; es decir, en hoteles, bares, museos...; suponiendo que en su totalidad sea casi el 0,2% del Producto Interior Bruto español, tal y como desprenden los datos del depurado estudio, encargado por la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (Anoet) respecto a la temporada de 2017, donde se concretan las cifras en 1.500 millones de volumen de negocio y un impacto de 4.500 millones.
Buque insignia para cualquier estudio, es la Plaza de Toros de Las Ventas, donde solamente la feria de San Isidro genera un impacto de más de 40 millones de euros de los que buena parte revierte a las arcas del Estado en forma de IVA (10% en las entradas y 21% generado a través de indirectos), siendo la estimación anual de alrededor de 140 millones de euros.

Si nos circunscribimos a Sevilla, el propio Ramón Valencia declaraba que el impacto económico de la feria sevillana -y no solo la taurina- es de 12 millones de euros, lo que supone un duro varapalo para la economía en la ciudad, y que por ende se verá reflejado en toda la provincia sin no cambia la tónica y se revierte la situación.





