TOREROS SEVILLANOS I CURRO GUILLÉN
Mario Gómez
Matador de toros que nació en el municipio de Utrera, provincia de Sevilla, España el 16 de noviembre de 1783. Curro Guillén, fue el tercero de una dinastía de toreros del mismo nombre “Francisco Herrera”, iniciada por su abuelo, contemporáneo de Pedro Romero, y continuada por su padre, Francisco Herrera Guillén. Sus tíos maternos (Cosme Rodríguez y José María Rodríguez) fueron banderilleros, su abuelo materno era tío del excelso "Costillares”.

Nacido en Utrera, pero antes de que tuviera cinco años su familia se trasladó a Sevilla. Desde edad temprana, expresó deseo de ser torero. Cuando sólo tenía quince años, constituyó una "cuadrilla infantil” que obtuvo muchos éxitos en el ámbito de Sevilla. Tomó la alternativa en esta misma ciudad el 22 de junio de 1799 de manos de Jerónimo José Cándido, con quien había trabajado de rehiletero, y quien le confirma la alternativa en Madrid el 3 de septiembre siguiente. Participó exitosamente en "las Corridas Reales" de 1803.
En 1811, a causa de su oposición a la ocupación francesa, abandona España y se establece en Lisboa, donde continúa su carrera taurina y logra convertirse en un verdadero ídolo del país lusitano. En 1814, regresa a España y lleva a cabo una carrera triunfal hasta su muerte en Ronda en 1820.

El 20 de mayo de 1820, se anunció en Ronda junto con el sevillano Juan León para hacer frente a toros de D. José Rafael Cabrera. En ese momento, las dos "capitales" de las corridas de toros eran Ronda y Sevilla y los matadores de estas dos ciudades con su estilo particular de toreo que habían impuesto a sus propios pueblos estas dos escuelas de distinta concepción del arte de la tauromaquia.
Esta rivalidad se vio exacerbada por algunos espectadores que se comportaron particularmente faltos de respeto. Los dos sevillanos fueron repudiados desde el paseo, expresándoles su hostilidad.

“Curro Guillén” estoquea aprisa y recibiendo a un toro que le propina una cornada terrible en el muslo derecho, para enseguida precipitarlo contra las tablas, donde de nuevo arremetió con codicia contra el torero, enganchándole con el cuerno izquierdo que se introdujo en su muslo derecho. El color rosa del vestido de luces del sevillano se tiñe de su sangre, por lo que su alternante, Juan León, y antes de la segunda cogida, se lanzó a realizar el quite, resultando a consecuencia enganchado por el hombrillo derecho con el otro cuerno.
Juan León, resultó conmocionado pero sólo ligeramente herido; en contrario “Curro” estaba seriamente herido y, enseguida, en forma por demás increíble, se puso en pie y, con paso vacilante, por el derrame de sangre, se dirigió a la enfermería, mientras que Juan permanecía tendido en el suelo. En el callejón, camino a la enfermería y, en los brazos de Caamaño, “Curro Guillén” expiró. Del momento de la cogida al de expirar no pasaron dos minutos.

Cuenta la leyenda pesarosa que “Curro Guillén” fue enterrado en el mismo lugar del ruedo rondeño en que se produjo la mortal cogida, pero no hay constancia documental de ello. Resulta difícil creer que, no se hayan conservado documentos de la época que se refieran a tan extraordinario hecho. A finales del siglo XX, en el ruedo de la plaza, entre los burladeros 1 y 2, aparecieron unos restos





