Sevilla cierra con Miura
Será con el mano a mano que dirimirán dos compañeros, dos amigos, dos sevillanos, pero sobre todo dos toreros que hoy se juegan mucho, y ya saben lo que es triunfar con la ganadería de Zahariche en la Maestranza: Manuel Escribano y Pepe Moral
Mario Gómez
La familia Miura ya cuenta con 77 ediciones lidiando ininterrumpidamente en el coso maestrante. La divisa de Miura, Se formó ésta en 1842 por don Juan Miura, con reses de Antonio Gil, y posteriormente otro lote grande de vacas de don José Luis Alvareda, todas ellas procedentes de don Francisco Gallardo. En 1850 y 1852 se agregaron reses de la de doña Jerónima Núñez de Prado, viuda de Cabrera, agregándole en 1854 sementales de don José Arias de Saavedra (Vistahermosa). Al fallecimiento de don Juan, en 1855, se anunció a nombre de su viuda, y de ésta pasó a su hijo mayor, don Antonio Miura, y a la muerte de éste, en 1893, se hizo cargo su hermano don Eduardo, heredándola en 1917 sus hijos don Antonio y don José, anunciándolo: “Hijos de don Eduardo Miura”. A finales de 1940, don Antonio y don José se la cedieron a su hijo y sobrino don Eduardo Miura Fernández. A la muerte de don Eduardo Miura Fernández, en 1996, la heredan sus hijos don Eduardo y don Antonio Miura, los cuales lidian a nombre de “Hijos de don Eduardo Miura”. En 2002 la ganadería pasa a anunciarse como “Miura”.

Para esta ocasión cartel íntegramente sevillano. Por un lado Manuel Escribano quien tras quedar inédito en la tarde de Victorino buscará resarcirse con un hierro que lo encumbró allá por 2013 con el toro “Datilero”. Así lo relataba ABC: “Entró, a media mañana del sábado, por la puerta de atrás, la de las sustituciones, en la corrida de Miura. La cornada a El Juli, lo que son las cosas, ha posibilitado que Manuel Escribano, de Gerena y prácticamente desconocido para el público en general -que no para el aficionado- haya salido encumbrado de la Maestranza.
Dos orejas al sexto de la tarde tras cuajar una faena extraordinaria por empaque, cabeza, toreo y arrojo. Todo eso, y más, ha contenido un trasteo memorable a «Datilero», un magnífico ejemplar de Miura que ha merecido los honores de la vuelta al ruedo. Faena para recordar de un torero que el pasado año se vistió de luces en siete ocasiones y que se estaba buscando, hasta ahora, las habichuelas en Venezuela y en Francia.”

En el otro lado del ring, el palaciego Pepe Moral. Será la segunda vez que lidie consecutivamente este encierro en Sevilla, pues la pasada edición de la Feria ya lo cumplimentó. En esa ocasión, una oreja de cada toro y petición de la segunda en el último de su lote fue su balance; a muy poco de abrir la Puerta del Príncipe, tal y como narró La Razón: “Y de pronto ocurrió. Como ocurren las cosas mágicas. Los momentazos. Así fue. Quizá tres o cuatro naturales invadiendo los terrenos sagrados de la naturalidad, la pureza, la cadencia y la lentitud. Hundiéndose y agarrándonos la emoción hasta la asfixia. Y a un toro de Miura. Fue Pepe Moral. Un grande delante del toro.
Ese Miura que sí quiso ser cómplice de la tarde y un torero, que debutaba con este hierro, e hizo el toreo sin mirar la divisa. Andaba cogiéndole el aire por el pitón diestro, era el quinto animal de la tarde, y tenía armonía la faena. Una revolución por dentro, de tripas, fue cuando tomó la muleta por el izquierdo. Ralentizando los tiempos, avanzaban los sueños, belleza e intensa fue la faena por ambas manos y los remates, pero esos naturales resultaron inolvidables. Torería con un buen toro de Miura. La gente entregada. Y lo sabía Moral. Se enfrentaba así a quizá el momento más importante de su vida. Una oreja había cortado del segundo y tenía la Puerta del Príncipe al alcance de la mano como moneda de cambio a los desvelos. Se perfiló, se tiró encima y hundió el acero pero la estocada cayó abajo. El público pidió el doble trofeo pero la presidenta no aceptó. Una oreja y dos vueltas al ruedo retrataban lo vivido.”
Esperemos repetir tarde de éxito en la que cierra esta feria 2018





