Pepe Moral y Miura, habrá más capítulos
El palaciego salió a hombros con El Cid, que estuvo cumbre en su segundo al que cortó las dos orejas, en la primera tarde de su carrera con Miura. Luque se llevó solo un trofeo
El romance de Pepe Moral con la ganadería de Miura parace que va camino de formalizarse en algo duradero. Si es verdad que el diestro de Los Palacios no le mira la matrícula a los hierros de sus toros, pero la de los de Zahariche ya le es familiar. Veinte días después de su triunfo en la miurada que cerraba la Feria de Abril 2018, Moral y Miura se volvieron a encontrar, y hubo final feliz. El diestro, muy metido durante toda la tarde, empezó a barruntar a los tendidos ya en el quite al segundo toro de la tarde, de Daniel Luque, las ganas con las que venía. Y así fue, la plaza de San Arcadio, que cumplía 114 años de historia, rujió en el recibo de capa del primero del lote de Moral. A este tercero de una tarde de fresco en la Sierra Sur, se le saludó con una larga cambiada de rodillas pegado a las tablas, para lancear a la verónica hasta los medios, abrocharse el capote en el cuerpo y firmar con una larga a una mano de pie. Ovación del público que agradeció la disposición de Pepe tras dos borrones de alimañas anteriores.

Con algo de falta de fuerzas, se le cuidó en el peto llevándolo el palaciego por chicuelinas, y en banderillas no se empleaba para lucimiento de los de plata. Con la muleta, encajado, Pepe Moral le impregnó un ramillete de naturales por bajo una vez que le cogió el son al primero de su par. No era fácil, pensaba, se paraba, y aun con la discontinuidad que suele tener una faena a un miura, ligó muletazos continuos en la tercera y cuarta tanda a un toro más bajo, alargado y estrecho de sienes que sus hermanos. Faena limpia, de asiento y gusto. Estocada. La oreja se pidió con fuerza, y cayó en el haber de Pepe Moral.
El segundo de su par, que hacía sexto, era un tío en toda regla. Salió muy avanto, acudiendo a los burladeros con fuerza y asomando la 'carita' para susto de los subalternos y de los aficionados de la barrera. El recibo de capa fue frustrado en lucimiento. La primera verónica acabó con la capa enganchada y agujereada, así un par de veces. Suelto y sin querer saber nada el cierra plaza, Moral lo templó como pudo. No era fácil, fue el toro de miura más hecho, de enorme peso, alto y serio de la tarde. Acudió con buen son a al encuentro con el caballo de picar montado por Francisco Romero. Sonó el estribo y se arrancó desde los adentros de la segunda raya de picar, un tercio muy aplaudido. No así fue el temeroso tercio de banderillas. Muchos apuros pasó Vicente Varela y Manuel Pérez para colocar los palos. Paraba, esperaba, desafiaba y mentía con una arrancada corta el toro, al que de forma efectiva y en el epílogo del tercio se le colocó los rehileres.
Con inteligencia, muy a la altura y con cuidadoso temple, el diestro de Los Palacios hizo la lidia adecuada con la pañosa a un miura de teclas calientes. Se aguantaban el uno al otro. Con embestida incierta y corta y saliendo con la cara alta. No era fácil, pero el derroche en la pelea con este sexto de veneno estuvo acompañado por los tiempos que había de darle hasta que Pepe Moral lo enjaretó sometiéndolo en su camino. La espada entró en el sitio adecuado, y el premio de la oreja no faltó, aunque se pidió con fuerza la segunda.

El primero de la tarde festiva en la localidad ursoenense abría plaza en el que era el primer cartel de Manuel Jesús El Cid con Miura. Sin raza, soso y poco empleador, tenía su guasa. El Cid estuvo por encima en un trasteo algo descafeinado por la falta de garra del de Zahariche. Acertó con el descabello tras errar con los aceros. Silencio.
Con el segundo el de Salteras se vino arriba porque Moral le había dejado el listón alto en el anterior burel corrido. Desde la capa estuvo en El Cid. Con la capa dejó sellos de la marca saltereña que guardan sus manos. Galleó y dejó una media muy aplaudida. El toro venía siempre con picante, con algo de alegría en su son. En banderillas se lució 'Lipi', que pasa por un buen momento, colocando un par muy efectivo. Mando de Manuel Jesús al natural, corriendo la mano y llevándolo muy cosido y con la mano baja. Lo entendió, se entendió, se entendieron, y la espada también hizo lo suyo para dar alas a un diestro que venía 'chocado' de Madrid ante un imposible lote de La Quinta el pasado miércoles. Dos orejas y la sonrisa volvió a su cara.
Luque se topó con un segundo de la miurada muy fuera de tipo de los de Zahariche. Manseó y flojeó de inicio, en la muleta apretó y descolocó por momentos al de Gerena con desarme incluido. El sevillano se lució en el quite al que replicó a Pepe Moral, pero el astado pensaba con sus maquiavélicas lucubraciones. Y es que Luque tuvo que quitárselo como pudo porque venía mironcete por los adentros y orientado. La espada entró a la segunda. Silenciado un gran esfuerzo ante un animal nada asequible ni manejable.

No así pasó en su segundo, el quinto. Luque anduvo muy dispuesto en la capa ante un miura más en miura, bonito y más en tipo de los lidiados anteriormente del envío de Lora del Río. Rematado recibo a la verónica con la capa, se le cuidó en todos los tercios porque venía escasito de fondo. Apretó a los subalternos y acudió con movilidad en la lidia banderilleril. En la muleta Luque le tomó aire a partir de la tercera tanda. Lo llevó muy en corto y enrroscado, todo a base de derechazos de mando. Bonito cambios de mano, pero por el pitón izquierdo y al natural venía menos aireado y se salía del camino de la franela del de Gerena. Volvió entonces Dani a la diestra, por ahí sí pudo sacarle unas embestidas de regalo con tesón y aplomo. El epílogo fue de detalles, incluso ya le cogió el hilo con la izquierda, para rematar al natural. La espada clavó hueso y quedó en todo lo alto, pero precisa para que el miura tomara suelo y se le concediera la oreja.
FICHA DEL FESTEJO
OSUNA. Segunda corrida de Feria. Toros de Miura, bien presentados en general, más peligrosos el tercero y el pasado de kilos sexto. Nobles en su comportamiento
El Cid, silencio y dos orejas
Pepe Moral, oreja y oreja
Daniel Luque, silencio y oreja





