Pepe Moral, Victorino y la locura magallánica de Carmelo
El diestro palaciego indulta al sexto toro del hierro de la A 'coronada'. Un gran toro, de nombre 'Milhijos', que emcumbró al torero sevillano y salió por la puerta grande con Chacón y De Justo. Corrida conmemorativa del V Centenario de la vuelta al mundo de Magallanes, con el ruedo hecho alfombra de sal para representar un mosaico que recordaba tal hazaña
Redacción / Ignacio Muruve
Pepe Moral vuelve a sonreír. Y lo hace porque si el toro en ocasiones quita, en otras da y lleva a la gloria. Y eso le pasó al palaciego ayer en la pintoresca ‘Corrida Magallánica’, que tan solo un ‘loco’ del toro como es el empresario Carmelo García puede inventarse. Tras una temporada irregular, el destino le tenía preparado a Pepe uno de esos caramelos con los que un torero se endulza durante su carrera. ‘Milhijos’, un toro de vacas, con un trapío aceptable, pero con una embestida, fijeza y humillación que pronto hizo barruntar la petición de indulto.

Se arrancaba de lejos en la muleta de Pepe Moral, y hasta hacía el avión. Para ‘chuparse’ los dedos con este dulce de toro cuando embestía por el pitón izquierdo, y todo cayendo la noche en Bonanza. Al igual que el festejo conmemoraba los 500 años de la vuelta al mundo de Magallanes, a la vuelta de la esquina está el indulto del diestro del Bajo Guadalquivir en Illescas hace dos años: ‘Jarretero’, otra joya de Victorino Martín en la finca de Las Tiesas.
Lloró, gritó, exhaló, saltó y hasta pegaba puñetazos al aire cuando el presidente sacó el pañuelo verde en medio del éxtasis sanluqueño. Pepe se vació, y fue como, explotar, soltar y gritar para sacar la angustia de estos meses en los que las cosas no han rodado tan bien. Se merecía algo así, para volver a coger confianza, para decir que no se ha ido. Nos alegramos por él.

Pero vamos al ruedo magallánico cubierto por una inmensa alfombra mosaica de 20.000 kilos de sal. En el sexto se rompió la tarde. Tenía que salir uno extraordinario. Faltaba ese 'superclase' que pusiera a todo el mundo de acuerdo, y así fue ‘Milhijos’. En el capote comenzó el recital. Pepe Moral vistoso en un gran galleo por chicuelinas. En el caballo, cumplió en un buen primer puyazo. Se señaló en un segundo.
El toro hizo el avión de una manera soberbia. Deslizándose hasta los abismos llevados por Pepe Moral. Repetía y repetía sin parar. Estaba el encaste albaserrada en la cumbre de la cría del toro de lidia en aquellos momentos, mientras el ganadero hacía gestos de incredulidad en una locura maravillosa en los tendidos. Apabullante la embestida en todos los grandes muletazos del sevillano. Volvió el mejor Moral. Dos orejas y rabo simbólicos en un delirio generalizado. Un broche insuperable.

Para el tercer capítulo, enchiquerado estuvo un toro entipado y bien hecho de la a coronada. Vibrante fue el saludo a la verónica de Pepe Moral, que siguió intentando emocionar muleta en mano. Repitió el animal, con boyantía y clase. Los muletazos mas profundos se dieron por el pitón derecho, deslizándose el animal con buen son y enclasada embestida. Estocada entera algo trasera, pero marró con el descabello. Ovación.
La tarde se culminó con la salida a hombos de la terna al completo, junto al ganadero Victorino Martín y al empresario Carmelo García, que se sumó a esa locura que él se inventó con el debut de los ‘grises’ en Sanlúcar; cmo Magallanes cuando descubrió que la tierra era redonda, porque al final el mundo es de los locos, y el toro también.

Plaza de toros de Sanlúcar. Corrida Magallánica.
Toros de Victorino Martín, bravos, encastados y poderosos en un conjunto; extraordinariamente presentados. El 6°, “Mil hijos” fue indultado.
Octavio Chacón: Dos orejas y dos orejas.
Emilio de Justo: Oreja y Oreja.
Pepe Moral: Ovación y dos orejas y rabo simbólicos.





