Penúltima, preludio de lío y con ceremonia
Morante de La Puebla y El Juli tienen hoy su última comparecencia en el ciclo abrileño para dar la alternativa al novillero Manuel Perera
Mario Gómez
Morante de la Puebla agota su último cartucho abrileño para cortar el deseado rabo, tal y como declaraba a una entrevista hace pocos días, o al menos lograr su primera Puerta del Príncipe. A pesar de saldar con un balance positivo sus actuaciones, en las que ha dejado buenos momentos y paseando trofeos, saludando ovaciones, Sevilla espera la gran obra de su torero estandarte, si no es hoy; tendrá que ser en San Miguel.

El Juli llega a su cita de este sábado refrendado en el puesto de rey de Sevilla. 7 Puertas del Príncipe le contemplan, y tras firmar una gran obra el pasado lunes sobre el barro, el miércoles se elevó por enésima vez para volver a atravesar el umbral maestrante de camino al Guadalquivir. A buen seguro esta tarde partirá plaza con la voluntad de seguir ampliando su palmarés.

De dos que son leyenda en el coso baratillero a uno que recién llega al escalafón superior. Manuel Perera (Villanueva del Fresno, 2000), se convertirá en matador de toros esta tarde. Sigue así la estela de los Aguado, Cadaval, Serna, Ángel Jiménez... que se doctoraron en el albero sevillano, aunque rompiendo la tónica de las últimas temporadas, donde las alternativas se concedían en San Miguel. Tras una brillante carrera sin picadores, desde su debut con los del castoreño, el toreo de Perera ha variado considerablemente, pero a pesar de ello, el aficionado le espera, consciente de que es un torero que puede dar grandes tardes, como la vivida en este mismo coso el pasado San Miguel cuando abandonó en hombros por la puerta de cuadrillas.
Para esta ocasión la ganadería es la de Torrestrella, uno de los hierros que han sido predilectos de las figuras y que continúa gozando de preponderancia en la afición sevillana, que siempre la tiene en cuenta. La vacada de Álvaro Domecq a cambio a permitido innumerables triunfos a los espadas, por lo que se trata de una ocasión idónea para continuar aumentando su gloria. Esta ganadería fue vendida por Salvador Suárez Ternero en 1954 a don Álvaro Domecq Díez que la anunció “Valcargado”. En 1956 adquirió machos y hembras de don Francisco Chica, procedentes de Veragua e Ibarra, y así mismo hembras de don Carlos Núñez, eliminando lo procedente de Suárez Ternero. En 1957 pasa a anunciar “Torrestrella”. Actualmente tiene sangre de Curro Chica, Carlos Núñez y “Jandilla”, teniendo un 3% de sangre de Veragua.





