Ovaciones para todos

Actualidad Taurina

Urdiales, Cayetano y Paco Ureña, por encima de los toros de hermanos García Jiménez - Olga Jiménez

 

Mario Gómez

 

Urdiales pretendía reeditar su triunfo "sanmigueleño", pero no pasó de una ovación. No será porque el riojano no tuvo disposición, sino porque más bien su primero embistió a media altura, y resultó de embestida bronca. Así es difícil. Le tocó tratar de rascar agua de un pozo que estaba seco y procurar dibujar muletazos ante un animal rajado, al que no pudo más que finiquitar de estocada y descabello.

 

 

El cuarto si permitió ver al mejor Diego de Arnedo. Un toreo de capa de muchos quilates y una labor esforzada con la muleta, en la que Urdiales atisbó de lo que es capaz si el oponente ofrece más opciones. El animal tuvo altibajos en sus embestidas y Urdiales no pudo más que emplearse a fondo en una faena que una mala rúbrica dejó en ovación.

 

 

Cayetano estuvo bastante aseado en el saludo a su primero. Luego lo corroboró con un garboso galleo para llevarlo al caballo. Cayetano aprovechó todas las embestidas en una labor seria y muy por encima de la condición de su enemigo, y alternó ambos pitones en un trasteo que tomó vuelo parcial y por el que tras la estocada, le fue solicitada la oreja y el presidente no tuvo a bien atenderla.

 

 

Ante el quinto, fue aumentando en su exigencia a medida que avanzó el trasteo. De inicio lo consintió, pero a media que la exigencia fue en aumento, la condición del toro fue disipándose añadida a una justeza de fuerzas. Fuertemente aquerenciado, no pudo más que mostrar disposición para dotar de pulcritud al trasteo.

 

Ureña entró por la vía de la sustitución. Tras quedarse fuera en primera instancia, la lesión de Emilio de Justo, permitió al murciano entrar en el abono sevillano. Ante su primero lo más destacado llegó al natural, resultando cogido al prolongar la faena y volviendo a la cara con raza, para recetar una serie más por el mismo pitón. A pesar de escuchar dos avisos y que el acero no viajó certero, escuchó una ovación.

 

 

En el que cerró el festejo, tuvo lugar la actuación más brillante de la tarde. Alternó con solvencia y gusto en los dos pitones, permitiéndole ligar a base de correr la mano por ambos lados. Sonó la música y la faena levantó levemente le vuelo hasta que tuvo que hacer lo indecible con un toro completamente parado. Mató de estocada y afloraron los pañuelos que, al no ser atendidos, el de Lorca saludó desde el tercio.

 

FCHA DEL FESTEJO. Sevilla, 11a de Abono. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Hermanos García  Olga Jiménez. Aceptables de presencia y de juego desigual, siendo la justeza de fuerzas denominador común.

Diego Urdiales, SILENCIO y OVACIÓN

Cayetano, OVACIÓN y SILENCIO

Paco Ureña, OVACIÓN en ambos toros

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