Osuna, una Escuela forjada de sueños

Actualidad Taurina

Fotos: Antonio Sánchez S. 'Yuste'

Lo que empezó como un hobby de una tarde cualquiera en Osuna, se ha convertido en una realidad. Antonio Osuna, veterano banderillero de la localidad de la Sierra Sur sevillana, con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas, echaba las tardes entrenando en el parque del pueblo, y en una de esas jornadas de preparación comenzaron a unirse jóvenes ursuneros que querían aprender el oficio taurino. La cosa fue a más, y Antonio planteó al Ayuntamiento crear una escuela taurina. Y ya llevan cuatro años con la misma ilusión de aquellos primeros días en el parque, pero ya entrenando todas las semanas en el albero del coso de piedra.

 

 

Manzanares padre, Dámaso González, Ponce, Urdiales, Juli, Juan Leal, Juan Ortega, Aguado o Roca, y hasta Morante, son algunos de los espejos en los que se miran los pupilos de Antonio Osuna y Joaquín Rodríguez Piana, que debidamente uniformados, toman los trastos de entrenar deseando alcanzar el doctorado de matador de toros. Además de ambos mentores, se encuentra Rafael Cruz, ayudante y mozo de espada. Los jóvenes toreros tienen el privilegio de decir que durante el año van casi todas las semanas al campo, que tientan algo más de medio centenar de vacas y que cada año participan en las clases prácticas que acoge la plaza de Osuna, donde hacen felizmente el paseíllo rodeados de sus paisanos.

 

 

A todos ellos, el maestro les tiene una condición por encima de todo: “Primero los estudios. Quien me suspenda más de dos asignaturas, no sigue en la escuela”. Y parece que el resorte de Antonio Osuna está sirviendo, porque ninguno se deja de ir en los estudios con tal de no seguir aprendiendo tauromaquia durante el curso taurino.

 

 

En total son una decena de alumnos, con edades comprendidas entre los 9 y los 17 años. ‘Antoñito’ es el benjamín de la Escuela, lleva tres años, y con su juventud revoluciona los tentaderos. Dice que si no llega a ser figura, quiere ser “un buen aficionado”, como su tío, que le inculcó la afición. Juan Benjumea, de 13 años, lleva desde 2018 a las órdenes del maestro. Ya cuenta con su debut en público y sueña con ser matador de toros, o al menos estar vinculado al mundo del toro desde dentro. Miguel Pariente, debutó en septiembre, lleva un año largo en Osuna, aunque al principio sus padres no eran partidarios de que se apuntara a la escuela, al final pudo su ambición. Tiene previsto el debut sin caballos en Aracena, en agosto.

 

 

 

 

A partir de ahí hay un salto, hasta los 17 años de los más veteranos. Julio Romero está desde el inicio en la Escuela y suma cinco novilladas sin caballos en una sola temporada. Gonzalo Cruz, cuenta con las mismas actuaciones, la última fue a inicios de este año, sustituyendo a Lea Vicens en Sierra Yeguas. De Morón de la Frontera son Plata de Oliva y Joselito Sánchez. El primero tiene en su haber dos festejos sin picadores, y Joselito es el más adelantado. Debutó en Montellano hace dos años y desde entonces puede presumir de una docena de novilladas. Su afición le viene de familia, ya que su padre lleva un total de treinta años de picador, formando parte de las cuadrillas de Jesulín de Ubrique y El Cordobés en todo este tiempo. El joven moronense está ilusionado con su actuación de este año en el ciclo de novilladas sin caballos que organiza las Escuelas Andaluzas.

 

  

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