'Orgullito', Julián y el orgullo de la Fiesta
El Juli indulta a un gran Garcigrande en una notable corrida; Ponce corta una oreja y Talavante concluye inédito el encierro salmantino
Mario Gómez
Julián sabía que era su tarde, y se fue a por todas. Salió 'Orgullito' y embistió, y se le cuidó para llegar. Y llegó. Julián reventó Sevilla, se explayó por ambos pitones y el animal hizo el avión. Planeó la faena a altas cotas y La Maestranza fue un clamor y quiso perdonar la vida al quinto. Y Julián mostró que era merecedor. El presidente pidió paciencia y continuar. Se explayó y 'Orgullito' hizo sentir orgulloso a Justo Hernández y homenajeó a su creador igual que la gran corrida. Asomó el pañuelo naranja, el toro se fue exprimido por bajo, y caminó al campo y a la historia, donde 'Laborioso', 'Arrojado' y 'Cobradiezmos' tienen su placa, y este la tendrá. Entre lágrimas pasearon los dos apéndices ganadero y torero, Julián cortó cuatro, salió entre el clamor de la Puerta del Príncipe y el Guadalquivir le vio llegar a su orilla.

'Chumbo' era abrochado de cuerna. Fuerzas no excesivas, pero si calidad, clase, ritmo y temple. Julián lo vio y lo apretó desde el inicio en un jaleado saludo capotero. Barroso toreó a caballo y el burel se arrancó en ambos turnos con francas embestidas. Toda la incógnita por despejar y la ecuación por resolver. Juli brindó a Justo Hernández, en recuerdo al padre, a la persona y al ganadero. Hizo lo mejor q sabe hacer, cuajar un toro. El mejor homenaje. Seguro que Domingo sonrió desde el cielo viendo a dos de los suyos unirse. Un toro y el torero más significativo de su ganadería. Toreó y cayó de pie en Sevilla. La estocada fue brutal reventandolo por arriba. Cayó el toro, como cayeron los dos pañuelos. Todo por decidir y 2/3 de la Puerta del Príncipe abierta.

Se inventó Ponce el cuarto. Nadie daba nada por la condición de este animal que de salida no apuntó grandes cosas y tras un liviano tercio de banderillas, sorprendió al público el gesto del valenciano al brindar el toro fesde los medios. Del total de asistentes fue Enrique el único que debió ver algo. Vio y materializó. Faena de las de poner en las escuelas, toreando a media altura entre los olés y los sones de Tejera. Maestría de Ponce. Sacando lo que no tenía el animal. En el tercio, en los medios y en el bajo del 8. Manufacturó perfecta la suerte de matar haciendo la cruz, lo que le valió sumar su primera oreja de 2018, que paseó entre el jaleo de la multitud. Guapo y sevillano de salida el que abrió plaza, que salió templado ya desde chiqueros y silenció La Maestranza. Ponce vio su justeza de fuerzas y lo cuidó mucho en el recibo y en el caballo y tras un liviano tercio de banderillas, el de Chiva tomó la muleta más pensando en que salvar que en cómo instrumentar faena en la que tuvo que desplegar su capacidad como torero para llevarlo a media altura sin obligarlo estando muy bien por el derecho y sin poder hacer nada por el izquierdo, ante la violencia del asrado. Regulares principios y horrendos finales. Mal a espadas y poca historia la que dejó 'Despensero'.

Poca historia tuvo el tercero. Animal sin historia y Talavante no quiso aburrir al personal. Abrevió y se fue a por la espada entre la división del público. Entró a la segunda y silencio para el torero. Más de lo mismo en el sexto al que quiso, pero nada. Macheteó y abrevió.





