Naufraga el entusiasmo de Sevilla
Una mansa y descastada corrida da al traste con las esperanzas de tarde grande que albergaba La Maestranza Padilla se despide con oreja y Roca Rey arranca otra
Mario Gómez
Era tarde de muchos alicientes los que traía la primera corrida del abono de San Miguel, la despedida de Padilla, la vuelta de Morante y el momento de Roca Rey; solamente el irregular juego de los toros de Matilla esta temporada, ponía en tela de juicio el resultado final de la tarde. Esperanzas rotas. No tuvo opciones Padilla con el primero de la tarde, toro que no permitió entramar faena. Siempre muy anclado al piso y en el que sobresalió en la lidia el banderillero Daniel Duarte que lo colocó excelsamente al caballo y lo cerró al burladero de forma muy torera. Silencio para el pirata y pitos para el toro. Se despidió Padilla de Sevilla como matador de toros cortando una oreja al cuarto de la tarde. Un animal que no tuvo una brillante condición, pero con la cual, Padilla consiguió extraer muletazos, brillando más cuando la faena tomó un corte de cercanías y con el único "pero" de no haber podido poner palos; en parte por la indecisión en un principio y que cuando se decidió ya estaba el primer par clavado. Tanto es así, que se presentaba Padilla por primera vez en su carrera en la Feria de San Miguel para despedirse de Sevilla y cortando una oreja.

Fue voluntarioso Morante en el saludo de capote al segundo de la tarde, dejando 5 verónicas de gran categoría y una media de mucho gusto y despaciosidad. Después, comenzó con la muleta una faena que no tuvo buen término por la desrazada condición de un animal que estaba loco por rajarse. Con la espada abrevió tras pinchazo. pitos al toro y silencio al torero. Una ovación saludo Morante en el quinto de la tarde. Cuando el cigarrero cogió la muleta, apuntaba a que podría tener opciones de algo más; tras un inicio muy acompasado y acinturado en los muletazos, pero pronto canto la gallina y hubo que correr detrás de él para matarlo. Quizá por eso lo había exprimido al máximo con el capote, dejando un vistoso vistoso saludo a la verónica así como un gran quite después del tercio de varas. No tuvo opciones

Andrés Roca Rey en el tercero de la tarde. Tras un comprometido inicio de faena con las dos rodillas en tierra y un pase cambiado por la espalda, tuvo que abreviar cuando se disponía a hacer un cambio de manos de rodillas; puesto que el animal se lesionó. Varios pinchazos y golpes de descabello después, acabó con su primer oponente entre los aplausos del público. Tiró de garra y corazón el peruano Andrés Roca Rey en el último bis de la tarde ante un toro de mansa condición también apuntaba a rajarse. Sólo la actitud del peruano logro que el animal quedase en el canasto para hacer una faena con la cual consiguió una oreja de mucho mérito.






