Manzanares, fiel a su 'cita'
El alicantino puntúa en una descastada corrida de Juan Pedro Domecq; Ponce y Ginés Marín ponen todo de su parte para firmar sendas dignas actuaciones
Mario Gómez
Manzanares se abrió de capa con belleza para recibir al segundo de la tarde. Temple por las dos orillas y JoseMari como capitán de las embestidas. Poco a poco fue labrando una faena que alcanzó cotas altas mientras se caldeaba el ambiente maestrante. Se explayó al naturalidad y remató con exquisitez. Se ayudó con garbo para igualar la muerte antes de matar como acostumbra. Los argumentos eran más que sobrados. Paseó la oreja.

Parecía que podría ser la tarde para que ocurriesen cotas mayores. Pero no se dio. El 5º, se desfondó demasiado pronto. Tanto así que ni siquiera llegó con fuerzas a la muleta. El capote mero trámite; y en la pañosa, poco más que encauzar a media altura sin que trascendiese en exceso. Para colmo se atascó al matar. Nada fue como pintaba.
Un quite y poco más. Así fue la esperada vuelta de Ginés Marín a Sevilla. Buena capa dio también al 3º de la tarde antes de brindar al futbolista sevillano Sergio Ramos. Como sus hermanos, “Proeza” se vino a menos. La auténtica proeza fue mantenerlo en pie y tratar de hacer obra con tan escaso material. Soso, no se avivó la llama ni con los entretiempos que Marín le dio. Con la de verdad tampoco funcionó; por lo que no hubo más historia que el reconocimiento en forma de ovación que le tributó la plaza.

No una, ni dos, TRES. Tres veces fueron las que hubo de parar a un toro en el último capítulo de la corrida; y es que una vez devuelto el titular y el sobrero, fue el sexto “tris” el que hubo de dar muerte el espada. Feo y parado, solo pudo estar delante Ginés para dejar sus ganas patentes, abrevió de forma tendida y palmas cuando abandonó el coso.

Por su parte Enrique Ponce trató de imponer su magisterio a media altura y acabando en las cercanías no pudo Ponce más que firmar otra de sus obras de afán. Lo cuidó y lo llevó buscando hacer bueno lo que el animal tuvo. Pero no fue así. Un metisaca y media fue la solución más decorosa para acabar con el primer capítulo de la tarde.
“Ojeroso” fue el último cartucho de Enrique en Sevilla. Faltaba el triunfo rotundo que ha firmado en otras plazas, o al menos poder demostrar lo que él lleva dentro. Pasaba muy sosón por el capote y Enrique lo trató con mimo. Esta tónica siguió en la muleta: cuidar y empujar hacia adelante. Pero ni con esas. Se vino debajo de forma estrepitosa. La nobleza que mostraba en las embestidas y las provocaciones del de Chiva no fueron suficientes. Sonó el aviso y la ovación. Seguro que enrique soñaba con otro final.
FICHA DEL FESTEJO
Sevilla, viernes 20 de abril de 2018. Toros de Juan Pedro Domecq, el sexto lidiado como 6º tris, descastados en líneas generales
Enrique Ponce (azul turquesa y oro), silencio tras aviso y saludos tras aviso;
José María Manzanares(nazareno y oro), oreja y silencio tras aviso;
Ginés Marín(purísima y oro), saludos desde el tercio y palmas.
Entrada: "No hay billetes".
*Se desmonteró tras parear al tercero Suso.





