Morante y Aguado puntúan en el 140 aniversario de la plaza de El Puerto

Actualidad Taurina

Los sevillanos pasearon una oreja por coleta ante toros de Juan Pedro Domecq. Se anunciaban junto a Ponce en el coso Real, que abría sus puertas en esta temporada con fuertes medidas de seguridad ante la COVID 19

 

J. L. Adrada

Las puertas de la Plaza Real de El Puerto de Santa María se abrieron por primera vez en esta temporada y con importantes medidas de seguridad por la situación de rebrotes de la COVID 19. Se cumplían el 140 aniversario del coso gaditano.. En el cartel dos sevillanos: Morante de La Puebla y Pablo Aguado, dejaron destellos de su toreo, comprometidos toda la tarde, eso sí, ante un ganado de Juan Pedro con falta de codicia, asequible de presentación, y de cuyo envío desde El Castillo de Las Guardas tan solo destacó el tercero del orden de lidia. La terna completada por Ponce estuvo por encima de los toros.

 

 

La vuelta de Morante se hizo notar con un ramillete de verónicas en el primer toro de su lote marca de la casa, amén de una media para enmarcar. Puso al toro dos veces al caballo, aunque el segundo fue casi simbólico. Juan José Trujillo, que este año ha entrado en la cuadrilla del cigarrero por José Antonio Carretero, pareó con gran lucimiento dejándose llegar al toro, que acudía con alegría al cite. Se notaron las ganas del de La Puebla. Tras iniciar la faena con unos doblones, no dudó en echarse la muleta al pitón izquierdo. Faena llena de detalles y voluntad del diestro ante un toro que también tuvo buenas cualidades a pesar de que punteaba la muleta a la salida de cada muletazo. Airosos remates, molinetes, ayudados, todo con la huella del torero rematado con una gran estocada que le valieron la primera oreja de la tarde.

 

El quinto toro se hizo una ‘maratón’ de salida dando vueltas por el ruedo. Morante intentó por tres veces recibirlo dejando ir el capote con una mano, hasta que fue a buscarlo a los medios para enjaretarle un par de verónicas y una media que supieron a poco para lo que esperaban los tendidos. Desfondado y protestado el toro, a pesar de su buen galope de salida, continuó en el ruedo. Morante inició el trasteo con ayudaos por alto sin terminar de romper. Algunos intentos de esbozar muletazo, pero el toro dijo “no puedo más”. Una estocada con habilidad y un sabor amargo en los aficionados. Palmas escuchó el torero.

 

 

El otro hispalense de la terna, Pablo Aguado, buscó cambiar los terrenos para que el poderoso viento no le hiciera de las suyas. Lanceó con gusto, jaleado por el público. Si gustó el recibo, más gustaron las garbosas chicuelinas de corte sevillano que recetó al juanpedro como este torero profesa. Enorme Iván García en banderillas quien fue obligado a salir a saludar. Los aficionados andaban ansiosos por ver torero y toro en la faena de muleta, un toro con movilidad y buen son, y un torero con un temple innato que rompe los esquemas. No faltó torería en cada movimiento de Aguado. Faena por ambos pitones con compases de auténtica clase y lentitud. Gustó ver toreo como el que se estaba viendo ayer tarde: con sello personal, con una expresión diferente, y máxime en tiempos en los que abundan los tópicos y lo típico. Mató al segundo intento de un soberbio estoconazo y cortó una oreja.

 

El sexto fue un espejismo, de nuevo Pablo Aguado imprimió un manojo de verónicas con su corte personalísimo, muy jaleadas, pero casi todo quedó ahí. El toro muy apagado, sin fuerza ni celo, quedó con apenas media arrancada en la muleta y todo se topó con la voluntad del diestro sevillano. Acertó con la espada y recogió una ovación.

 

 

Ficha del festejo
Lidiados toros de Juan Pedro Domecq, asequibles de presentación y hechuras, de juego variado, algo descastados. Destacó el yercero. Se cumplía el 140 aniversario de La Plaza Real
Enrique Ponce, ovación y oreja
Morante de la Puebla, oreja y silencio
Pablo Aguado, oreja y silencio

 

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