Mariano Fernández corta una oreja y sale ganador en una final a gran nivel
El novillero de Coria del Río, perteneciente a la escuela taurina de Camas, le cortó una oreja a su oponente y se llevó el gato al agua, mientras que Alejandro Gordillo realizó una gran faena en el segundo capítulo.ñ
Ignacio Muruve
En Osuna, se respiraba un maravilloso ambiente festivo en las vísperas de su feria taurina. Para abrir el apetito taurino antes de la corrida de Victorino del día siguiente, se programó en este precioso marco la final del Certámen de Becerradas de las Escuelas Taurinas de Andalucía. Para este festejo, estuvo reseñada una novillada de Castillo de Azuel siendo lidiada por Mariano Fernández, Alejandro Gordillo, Miguelito, Juan Miguel, Marcos Jesús y Diego Bastos.

En el patio de cuadrillas ya se notaban nervios a la vez que ganas de triunfar y verse en las televisadas de Canal Sur el próximo año. Mariano Fernández abrió cartel con un añojo bonito y bien hecho, pero que no mantuvo una embestida certera para que se diese una gran faena. Con el capote, el alumno de Camas estuvo dispuesto, sin dejarse pisar por ninguno de sus compañeros en los quites y con ansias de verse ganador.

El novillo acusó una pésima lidia por parte de los banderilleros, pero aún así mantuvo cierta calidad en una embestida algo rebrincada y nerviosa en la zocata del novillero. Empezó por abajo, recetándole templados doblones sin obligarle mucho. Se sucedieron series de mucha disposición con pasajes templados por el pitón derecho mientras su oponente seguía cabeceando y haciendo incómodo el hacer de Mariano. Destacaron varios pases de pecho. Lo mató por arriba, dejando una estocada en el sitio perfecto y siéndole concedida una oreja.

Para Alejandro Gordillo, el otro joven del cartel que pertenecía a Camas, estaba enchiquerado un añojo precioso de hechuras y que no falló en el comportamiento. También estuvo vistoso con el capote. En la muleta, el animal desarrolló una clase superior para bordar el toreo, y no se entretuvo Alejandro en darle fiesta a un añojo que lo pedía todo por abajo mientras que exigía una muleta con mando y poder. Toda la faena estuvo muy marcada por un denominador común que fue el temple, y las series por ambos pitones fueron largas y corriendo la mano con habilidad y técnica.
Muy bien colocado el novillero, supo entender a la perfección la embestida incansable del negro que sorteó. El final por abajo fue muy torero, ayudándose con su cuerpo y sintiéndose. El público no estuvo con él de manera incomprensible, y no tuvo intensidad la petición de oreja. Todo se quedó en saludos.

De Ubrique venía Miguelito, un novillero que supo darle al público lo que pedía: espectáculo. Al igual que sus compañeros, anduvo suelto y con muchas ganas. No perdonó el quite. Con la franela, tardó en cogerle el aire a un novillo algo más incierto que sus hermanos que cabeceaba al final del muletazo cogiéndole la muleta. Mejoró él en actitud, dejando su impronta de entrega máxima en varios desplantes de rodillas y tirando la muleta. Tardó en descabellar mucho, y sonaron avisos quedándose todo en saludos también.

Para el cuarto capítulo saltó al ruedo de Osuna el añojo más fuerte de todos los lidiados en la tarde. Muy orientado desde el principio, no le dio ninguna opción de construir y cimentar una faena a Juan Miguel, que sufrió alguna voltereta por la nula condición de su oponente.
En el quinto descubrí a un torero que si le respetan sus antagonistas y sigue escalando en torería y técnica, podremos hablar muy bien de él. Marcos Jesús, de la Escuela de Jaén, destiló torería, buenas formas y una sabiduría impropia de un joven de catorce años. Supo andarle al novillo durante toda la faena, pero aún así, el novillo era encastado y a veces llevaba la cara por las nubes. Cargó la suerte y ofreció la femoral en todo su trasteo y emocionó a todos los allí presentes en los compases finales de la faena. No mató bien, pero se le reconoció su torería con una vuelta al ruedo de ley.

En el sexto también me llevé una grata alegría y sorpresa. Diego Bastos, de la escuela de tauromaquia de Sevilla, me transmitió ese pellizco que te da el alma taurina cuando aprecias que tienes a alguien que sabe colocarse, tiene actitud, técnica y sabor de Sevilla en sus formas. Le tocó un novillo manso en toda regla, que sólo hacía dar vueltas al ruedo, pero en cuanto había alguna posibilidad de hacerle embestir por abajo allí esta Bastos para endosarle algún natural de buen corte. No tuvo mucha más ciencia la faena, y acabó saludando en el tercio.
Clasificación final
Mariano Fernández (Escuela Municipal de Tauromaquia de Camas).Alejandro Gordillo Gómez (Escuela Municipal de Tauromaquia de Camas).Marcos Jesús (Escuela Cultural de Tauromaquia de Jaén).

Plaza de toros de Osuna
Añojos de Castillo de Azuel: Bien presentados y variados de juego. Extraordinarios los 2º y 3º y bueno el 1º.
Mariano Fernández (Escuela Municipal de Tauromaquia de Camas), oreja.
Alejandro Gordillo Gómez (Escuela Municipal de Tauromaquia de Camas), saludos.
Miguelito (Escuela Taurina Comarcal de Ubrique), saludos.
Juan Miguel (Escuela Taurina Comarcal Campo de Gibraltar), saludos.
Marcos Jesús (Escuela Cultural de Tauromaquia de Jaén), vuelta.
Diego Bastos (Escuela Cultural de Tauromaquia de Sevilla), saludos.





