Manzanares y Talavante suman, y se unen al carro del triunfo

Actualidad Taurina

Tarde muy importante de ambos espadas que demuestran su condición de figuras en una excelente faena a segundo y meritoria a tercer; Castella naufraga entre la voluntad y el desencanto

 

Mario Gómez


Con la resaca propia tras una tarde como la que ayer se vivió en Sevilla, donde los nombres de El Juli y Orgullito copaban todos los corrillos alrededor de la plaza, pocos momentos antes de que sonase el “cerrojazo” se colgaba el “NO HAY LOCALIDADES PARA HOY”.

 


Con ese ambiente de día grande y con un cartel de los que gustan en Sevilla, se jugaron astados de Núñez del Cuvillo. Hablar de Manzanares, es hablar del empaque la estética y la torería; si añadimos el enclave de Sevilla, se nos vienen tantas y tantas tardes donde el alicantino se ha erigido como uno de los diestros de “cabecera”; si le añadimos el ingrediente Cuvillo, se nos viene por añadidura el nombre de “Arrojado”.

 

 

Parecieron sobrevolar las musas de aquella tarde cuando Manzanares comprendió a la perfección a Encendido. Bajo y rematado, desde que apareciese por toriles presumió de bello tranco. Tiró de elegancia el de Alicante para ir aprovechando las potables embestidas del burel. A medida que la faena avanzaba, se iban aliñando los ingredientes, el noble cuvillo se entregaba, y Manzanares se ceñía, se presumía de alboroto. Alternó con torería ambas manos, para realizar un toreo puro, en el que aprovechaba el recorrido del toro para recetar largos pases de pecho. Mató recibiendo, y como un cañón reventó a su oponente, lo que le hizo pasear sendos apéndices.

 

 


En su segundo turno, parecía fraguarse la Puerta del Príncipe. 2/3 de la afrenta estaban conseguidos. Poco lo picó para conservar lo mejor posible el fondo de este animal que ya desde el capote buscó aprovechar. Con la muleta manifestó la evidencia de su escasez de fuerzas y más se tuvo que preocupar JoseMari de cuidar que de torear. Logró mantenerlo en pie, y sacó derechazos notables de una faena que quedó emborronada por la falta de rotundidad con la espada, se esfumó la Puerta del Príncipe.

 

Paseaba Talavante por 3ª vez por el ruedo maestrante. Segunda de forma consecutiva. Una bien y otra mal. Era el desempate para realizar una valoración conjunta de su paso por Sevilla. Vino a imponerse e impregnó de dominio su muleta para encauzar las embestidas del primero de su lote. Ligó con exquisito temple a derechas, antes de explayarse al natural. Este sí. Era el Talavante que todos los que habían peregrinado anhelaban ver. Escribió poesía sobre el albero antes de cerrar con unas vistosas arrucinas. Lo que tuvieron de bonitas, por momentos lo tuvieron de atropelladas. Sabía que esa obra no se le podía escapar sin rúbrica. Matar o morir, y atracándose de toro, dejó una estocada en todo lo alto. Una oreja, la segunda en su feria.

 

 


El que cerró plaza y con un nombre tan sevillano como “Manzanillo”, era la última llave para descerrajar la codiciada puerta. Pero las buenas intenciones quedaron como papel mojado, pues lo que tenía de pronto, lo tuvo de desclasado. Digna imagen del extremeño, que con buen criterio optó por “abreviar”, aunque el tedio de la espada, alargó en exceso su turno.

 

Saludó encajado Castella al 4º. Parecía que el francés quería sumarse al festín que estaban dando sus compañeros. Nada más lejos de la realidad. Apostó desde los medios cuando se lo sacó por la espalda antes de buscar instrumentar el toreo con la diestra. El animal fue perdiendo estrepitosamente el fuelle, como Castella las opciones. Optó por atacar cruzando la raya y entrando en los terrenos de cercanías. Se hizo pesado. Más aun teniendo en cuenta las carencias estoqueadoras. Ovación.

 

 


Al que abrió la tarde, el de Beziers saludó, quitó e instrumentó faena. Todo ello con más ganas que gloria. Duró en la cara del toro pero no puso excesivo argumento. También se atascó con la tizona; por lo que la labor pasó casi de puntillas.

 


FICHA DEL FESTEJO


Sevilla, martes 17 de abril de 2018. Toros de Núñez del Cuvillo de variado juego destacando sobretodo el gran segundo y el notable tercero.

Sebastián Castella (azul rey y oro), silencio y ovación con saludos;

José María Manzanares (grana y oro), dos orejas y ovación con saludos;

Alejandro Talavante (gris plomo y oro), oreja y silencio tras aviso.

Entrada: Lleno de "No hay billetes".

*Se desmonteraron José Chacón en el primero y Luis Blázquez y Rafael Rosa en el segundo.

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