Manuel Vázquez ante su año de despegue

Actualidad Taurina

El joven sevillano, recién venido de México, ha sido incluido en las novilladas picadas del abono sevillano

Asegura que se emociona cuando está disfrutando en el campo con una buena vaca y se pone de frente, como toreaba su abuelo. Muchas son las noches que desempolva la caja con más de un centenar de cintas de él para seguir aprendiendo y adaptar sus formas a su tauromaquia. El nieto de Manolo Vázquez tomó el testigo del ‘Brujo de San Bernardo’ hace un par de años para hacer carrera como matador de toros. Pero de momento, y en novillero, tiene por delante una temporada para que su nombre suene y la afición se entusiasme con él. Y más bonita aún va a ser sabiendo oficialmente desde hace algo más de una semana que se le ha incluido en los carteles de la temporada sevillana. Será su primer paseíllo de luces en su plaza –el segundo como novillero con caballos–, el 10 de mayo en la primera novillada del abono con ejemplares de Rocío de la Cámara. Por lo pronto el domingo inició en la localidad onubense de Lucena del Puerto su temporada, un festival donde se llevó los dos apéndices del novillo que lidió.

 


El más joven de la saga de los Vázquez viene con las ‘pilas recargadas’ del otro lado del charco para encarar la nueva temporada tras su estancia invernal en el país azteca. “México me ha venido estupendamente, personal y profesionalmente. Creo que estoy preparado para pisar cualquier plaza y lidiar la novillada que haga falta”, asegura. Y es que, añade, “en oficio el toro de México me ha dado mucho, he hecho mucho campo y la técnica la he aprendido muy bien. Ando muy fácil, la verdad que lo que ya queda es el toro y la plaza. Volvería, pero para estar más tiempo. Aquí cuando acaba la temporada prácticamente está lloviendo, no hay tentaderos y te vas allí, desconectas, vives en torero, entrenas y estas en otro modo de vida que aquí en temporada”, explica.

 

Y ha sido regresar, y marcar con rojo en su calendario el domingo después de la tradicional corrida de Miura, cuando hará el paseíllo en la Maestranza con el traje de luces, nuevo, por cierto, “con el color con el que mi abuelo se despidió de Sevilla, en homenaje a él”. Todo un privilegio, porque tiene su responsabilidad, sus cosas, pero es muy bonito vestirse de torero en tu plaza. No hay mejor escaparate, me gustaría que se hablara de mí y ser una ilusión para que la gente vaya a las novilladas como en los últimos tiempos han sido Pablo Aguado, Rafa Serna, Paco Lama… Que la gente lleve ese run run contigo, es muy bonito”.

 


Lejos del bullicio de la urbe, y a pesar de su paso por tierras mexicanas, su ‘cuartel general’ lo tiene en la finca familiar de Palma del Río, allí encuentra su remanso de paz: “La verdad que en el campo encuentras una concentración extraordinaria y es el sitio en el que debe de estar un torero y disfrutar. Tengo la suerte que quienes componen mi cuadrilla son como una familia y conviven conmigo allí una semana uno, otra semana otro. Estar en contacto con el animal, es lo mejor”.


Claro que ese ‘privilegio’ le ha ayudado a progresar en su toreo respecto al año pasado, una temporada de diez festejos que inició a mitad de campaña, para terminar el curso académico en tiempo y forma. “Al final de año pasado estaba más cuajado, veía más fácil el toro, maté novilladas fuertes, y al principio sí es verdad que estaba en modo sin caballos, a pesar de ya haber debutado. Pero el paso del novillo eral al novillo picado hay un cambio radical, y sí que al principio me costaba acoplarme. Todo muy diferente, pero ya a final de año en el campo maté muchos toros, y la verdad que sí cogí más confianza con el utrero que el sin picar”.

 

 

Con ese punto de madurez que asegura haber alcanzado, y con Sevilla entre ceja y ceja, el domingo comenzó la temporada en Lucena de El Puerto. A partir de ahí, “la idea de Ir a todos los sitios. Si en Sevilla triunfo, prácticamente me da para ir a todas las ferias importantes que es donde queremos estar todos los novilleros”.

 

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