Manuel González 'Coria' y su "fuera toro", responsable de los desembarques en Sevilla

Actualidad Taurina

Ignacio Muruve

La voz ruda y honda delata a esa persona humilde que se esconde al otro lado del teléfono. De índole campera, y fácilmente identificable. Su nombre es Manuel González, pero por abril, cuando el toro es protagonista en la ciudad, se le conoce como ‘Coria’. Humilde y sincero, es pieza clave en ese entramado que no conoce un alto porcentaje del público que asiste a una tarde de toros: Se trata del jefe de los corrales en la plaza de toros de Real Maestranza. Su voz guía al animal tras pisar por primera vez el coso baratillero.

 

 

Pregunta: ¿Quién es ‘Coria’?

Respuesta: Coria es un aficionado, muy aficionado al toro, que ha trabajado en el campo como mayoral en varias ganaderías no de mucho prestigio, pero estando ahí. Un aficionado muy arraigado.

 

P: ¿Qué es el toro para usted?

R: Hombre, una gran parte de mi vida. El campo forma parte de mí, y pertenecer a él hace que te sientas privilegiado. Ese animal es para estar a su lado siempre. Verlo nacer, criarlo y después tal vez llegue lo peor que es hacer de tripas corazón, y llevártelo en un camión para que lo lidien, Pero eso forma parte de ello también.

 

P: La Maestranza, ¿qué significa?
R: Tengo claro que es mi segunda casa. La llevo muy dentro y ella me ha dado amistades que me han servido para crecer aún más como persona. También te tengo que decir que ahí dentro hay mucho arte. La calle Adriano tiene un arte que no está en los escritos.

 

 

P: ¿Qué año entró a trabajar en la Empresa Pagés?
R: Yo no entré a trabajar en la Maestranza directamente. Mis primeros pasos estuvieron vinculados con Manuel Ruiz (otro trabajador de corrales) y los bueyes de Antonio Peña Cruz (padre de Enrique Peña). Por aquel entonces aún no pertenecíamos a la empresa, si no a Antonio. Yo recuerdo que ese año ya salí al ruedo de la plaza a recoger a algún toro devuelto, porque se partiera una mano, se cayese o por lo que fuera. Tras jubilarse Manolo Triana que ocupaba el puesto que posteriormente hasta hoy ocupo yo. Me ofrecieron un cargo que sin dudarlo acepté, pues me vi capacitado y sabía que me encantaría. Dieciséis años hasta ahora.

 

P: ¿Queda lejos la retirada?
R: Tengo 64 años y me jubilaré con 65, pero seguiré estando ya que compatibilizar la jubilación con la Maestranza, es posible.

 

P: Se podría calificar como un ritual, aquel que se desempeña cuando se desembarca una corrida en la calle Adriano. En él existe un signo o símbolo en forma de alarido nada desagradable que es el de “fuera toro”, ¿ese grito nace con usted?
R: Sí. Sí porque el toro tras bajar del camión pasa a la báscula. Después de eso, hay un ‘ojo buey’ encima de la puerta que trae al toro desde la báscula, y que siempre me tienen que dejar libre los que asisten al desembarque ya que por ahí el grito previo en el que me llaman me avisa que ya puedo dar puerta diciendo “fuera toro”. Es algo que se ha quedado y que es precioso.

 

 

P: ¿Qué es lo fundamental en un enchiqueramiento o un desembarque en la plaza?
R: Al ser unas instalaciones no muy grandes, mucho tiento y delicadeza. Mucho de eso. Nosotros estamos bregando con toros bravos y no con cabras. Si va gente a ver el enchiqueramiento, se deben de estar muy quietos y tranquilos ya que las sombras, confunden al animal y muchas veces se te arrancan. Además, que si yo voy corriendo con una garrocha para meter a un toro que viene arrancado, puedo sin querer darle o causar alguna desgracia. El agua también es muy importante y mi silbido, quieras que no relaja al toro. Conviene mucho tiento, tranquilidad y mimo.

 

P: Las noches previas a un festejo, son diferentes. Tanto, que llegan a influir en todos los hombres de corrales.
R: Sí y además, hay que estar alerta. El mayoral duerme en una habitación que hay en el cuarto donde se sortea, y muchas veces hay otra corrida esperando a ser enchiquerada en el corral grande de desembarque. Ello conlleva que nuestros móviles estén operativos por si ocurre algo durante la madrugada, sea la hora que sea. Debemos de coordinar el equipo e ir alguno para allá.

 

P: Ser encargado de corrales es un trabajo pero, habrá pasado a disfrute alguna vez.
R: Como has dicho yo lo tengo como un trabajo, pero claramente yo disfruto una barbaridad ahí abajo teniendo en cuenta la responsabilidad que tiene esto.

 

 

P: ¿Y ha intuido algún comportamiento que luego se ha dado en la plaza cuando ha visto a un toro en los corrales?
R: Muchos, gracias a Dios. No obstante puedo ser veedor, o puedo ser quien soy y fallar.

 

P: Como aficionado, ¿qué ganadería tiene ganas siempre de desembarcar?
R: La de Ricardo Gallardo, Fuente Ymbro. Y además, es por confianza en saber y creer que va a embestir al igual que Torrestrella. Son corridas que uno cuando llega el día, llega especialmente alegre a los corrales a trabajar.

 

P: ¿Y un encaste que le gustaría ver aquí como corrida de toros?
R: Pabloromero.

 

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