Luque se encumbra en preferia
El diestro de Gerena abre la primera Puerta del Príncipe de la temporada sevillana, y la primera de su carrera como matador de toros, tras dar un recital en el último toro de la corrida de El Parralejo. Perera puntuó y El Fandi se llevó el peor lote. La corrida de la familia Moya no defraudó en trapío y nobleza
Mario Gómez
Luque compareció enfundado en un precioso verde billar y azabache. La chaquetilla estampada en tela de damasco, chorrillo largo y la morita negra, le dotaban de una elegancia exquisita. Empezó doblándose por bajo y más allá de la segunda raya se la presentó plana para que el toro la tomase. Truncó la faena una terrible cogida en la que se temieron daños mayores y que a pesar de todo permitió a Luque seguir en la cara del animal. Hilvanó el pitón por la taleguilla y lo lanzó por los aires. A pesar de ello se recompuso ganándole el paso hacia adelante siempre y arrancó una oreja de ley tras la que pasó a la enfermería.

Rezumó torería la faena al cierraplaza e hizo sonar la música. Firmeza ante las embestidas que hizo vibrar a los tendidos. Muletazos con el palillo prácticamente a ras de suelo ante la que el de El Parralejo hizo reavivar la mejor versión de Luque. Cerró por luquesinas ante el clamor de los sevillanos que anhelaban que metiese la espada en buen sitio. Gran estocada y clamor por el doble trofeo para lograr su primera Puerta del Príncipe.

Perera sorteó a un gran segundo. Un animal de lámina un tanto simple pero que permitió al extremeño torear a gusto. Muy firme el torero con el capote fue ganando terreno hasta salirse a los medios antes de un quite ceñido por chicuelinas y tafalleras, al que replicó Luque por gaoneras. Toreo exigente, de mano baja y poder que le jaleó el público, especialmente por bajo. Inteligente Perera instrumentó un trasteo que destacó más por el pitón derecho. Supo dar tiempos cuando fueron necesarios y apretar cuando 'Dulzón' cogía aire. A la hora de la suerte suprema se volcó encima y la perpendicularidad del acero impidió dar con el animal antes en el suelo. La demora en caer lo dejó todo en oreja.

El castaño cuarto fue devuelto y en su lugar salió un toro del hierro titular. Otro castaño de aún mayor cuajo. Echó las manos por delante en el capote de Perera y embiste acorde a su construcción, bruto. Con la muleta no mejoró la tónica, iba y venía y en y una faena sin calidad aunque extensa (sonó un aviso) y entregada que no tomó el vuelo necesario, donde lo más destacable fue una notable estocada y saludó una ovación.

El Fandi se mostró solvente con el capote tanto de salida como en el galleo por chicuelinas para llevarlo al caballo. Tomó los palos y como es habitual fue un derroche más de cualidades físicas que de pureza en la ejecución. Con la muleta comenzó de forma valiente de rodillas y optó pronto por dejársela muerta y correr la mano. No se confió por ninguno de los pitones y tras pasarlo por ambos, y ante embestidas sueltas y descompuestas abrevió con media estocada y descabello. Al grandón cuarto lo lució en banderillas donde regaló un cuarto par, el del violín marca de la casa. La faena de muleta no tomó mayor vuelo en parte por las embestidas frenadas del animal que sabía lo que quedaba detrás. Recetó una estocada con habilidad y saludó una ovación desde el tercio.
FICHA DEL FESTEJO. Sevilla, cuarta corrida de abono. Más de media plaza. Se lidiaron toros de El Parralejo, que debutaba con corrida de toros en la Maestranza. El quinto fue devuelto y salió como sobrero el 5º Bis de la misma ganadería. Salieron con mucho trapío, aunque un tanto desigual en hechuras y comportamientos. Fueron nobles en líneas generales va destacando el gran segundo, el geniudo tercero y el emocionante sexto.
EL Fandi, SILENCIO y OVACIÓN
Miguel Ángel Perera, OVACIÓN y OREJA
Daniel Luque, OREJA y DOS OREJAS





