Los grises adolfos nublan la entrega de Manuel Escribano
El de Gerena volvió a Madrid con la divisa de Adolfo Martín y sorteó un lote con dos animales muy diferentes; el complejo y peligroso tercero, y el noblón pero sin fondo sexto, que solo sirvieron para que mostrase su disposición
MARIO GÓMEZ
Madrid sacó a saludar a Manuel Escribano tras romperse el paseíllo, reconociendo la sangre derramada en la arena del coso venteño en su última comparecencia en San Isidro. Precisamente, aquella tarde fue ante la ganadería de Adolfo Martín, con la que cayó herido Manuel Escribano, y a la que volvía a medirse en la tarde que cerraba la Feria de Otoño. Se fue a recibir la portagayola a su primero; un animal basto de hechuras que salió andando, frenado, y tras pensárselo, se arrancó enganchando al diestro mientras aún estaba tratando de librar la larga cambiada. Afortunadamente, sin consecuencias salvó el derrote del animal.

En banderillas, midió y esperó mucho el de Adolfo, por lo que el espada no pudo más que resolver de forma habilidosa y tirando de oficio.
Detrás de la mata todo el tiempo, en la faena de muleta no permitía apenas colocarse a Escribano y le hacía hilo de forma constante, sabiendo perfectamente lo que se dejaba detrás. Embistía de forma reservona, recortando el viaje hasta llegar a no pasar del embroque. La habilidad estoqueadora del sevillano fue lo más brillante del trasteo.

Se fue de nuevo a la puerta de toriles para recibir al que cerraba la tarde. Volvió a pararse el animal y a salir andando, provocando que los presentes contuviesen la respiración. Escribano libró el trance siendo jaleado cuando posteriormente logró lancear a la verónica de forma vistosa. Gran tercio de banderillas en el que destacó el último par, al quiebro y al violín, que resultó muy reconocido tanto por el ceñimiento que tuvo, como por la colocación de los palos tras la clavada.

Ya con la muleta, no pudo más que esbozar una labor de querer ante la negación de embestir de 'Chaparrito'. Poco más que dejar patente su entrega ante un animal feo y desentendido, donde lo mejor fue la rapidez y habilidad estoqueadora. Una buena estocada que sirvió para despachar a su oponente y cerrar la Feria de Otoño 2019.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Las Ventas. Sexta y última de la Feria de Otoño. Corrida de toros. Casi lleno. Toros de Adolfo Martín.
Curro Díaz, palmas y ovación.
López Chaves, silencio tras aviso y silencio.
Manuel Escribano, silencio y silencio.





