Lo que pudo ser y no fue
Manzanares pincha una faena de dos orejas y se queda sin Puerta del Príncipe en una tarde en la que Cadaval dio una vuelta al ruedo y Morante no tuvo opción
Era la segunda corrida de la Feria de San Miguel y el segundo cartucho de Morante en el abono. Cadaval se vestía de espuma de mar y oro para doctorarse y Manzanares aparecía como testigo en una tarde, de la que no sería un mero espectador.
Hizo honor a su nombre el tercero de la tarde, y a pesar de que en un comienzo no pareció ser muy esperanzador, a medida que fue el alicantino José María Manzanares fue metiéndolo en la muleta, mejoró el comportamiento del de Juan Pedro Domecq. Hasta que consiguió el torero torear a placer por momentos a "Noramalo" y sacar todo lo que el animal tenía. Faena a derechas e izquierdas que rubricó con una gran estocada y le valió pasear la primera oreja de la tarde tras petición de la segunda.

Tuvo la claridad de ideas de Manzanares la posibilidad de abrir la Puerta del Príncipe. Tras la oreja cortada en su primero, al segundo de su lote, lo toreó a placer con una lentitud, cuidado y mimo exquisito. Incluso un espontáneo cantó desde el tendido. Tejera puso la nota musical, pues queria redondearse la faena. José Mari mató al en la suerte de recibir pinchando hasta en dos ocasiones, lo que hizo que se esfumase la posibilidad de triunfo. Atrás quedaba la voltereta sufrida al intentar un molinete de rodillas, del que salió trastabillado y con la taleguilla abierta. Finalmente palmas para el toro y una vuelta al ruedo que supo a poco para el alicantino.
Abrió la tarde un bonito animal de Juan Pedro Domecq elegido para la ceremonia de alternativa de Alfonso Cadaval. El torero se mostró muy dispuesto y con muchas ganas de hacerlo bien. Pero no pudo más allá de acompañar las embestidas en la muleta y basar una faena a derechas. Dio distancia y tiempos para intentar aprovechar todo lo que el animal tenía, que tampoco era demasiado. Mató de media estocada arriba y saludó una ovación desde los medios.

Buscó Cadaval tener premio en la tarde de su alternativa y lo hizo en el sexto, de mucha nobleza con el que no se quiso dejar nada dentro. Brindó al público y se lanzó de rodillas para entramar una faena en al que no quiso dejarse nada dentro . Falló a espadas y todo quedó en vuelta al ruedo.
Pareció ponerse a juego Morante de blanco y azabache con el burraco que hizo segundo. Blancos y negros como "blancos" fueron el saludo de capote con la rodilla genuflexa toreando a la verónica y una media de mucho garbo; "negro" como el comportamiento muy a menos de un animal anclado al piso que impidió más allá de unas palmas para el sevillano.

Intentó Morante saludar de forma vistosa al cuarto de la tarde, pero pronto optó por volver a la verónica; con lo que se vivieron momentos de muchos quilates en el saludo del cigarrero. Posteriormente ya en la faena, comenzó, de forma muy inspirada con un molinete antes de pasarlo por ambos pitones con mucho compromiso. Se encapotó el cielo y comenzaron a aparecer ráfagas de aire que imposibilitaron que la faena tomase mejor destino. Mató muy bien de estocada entera y saludó una calurosa ovación como reconocimiento a las dos tardes que ha actuado en el abono de Sevilla.





