Lama de Góngora: “Me siento torero y muy responsabilizado ante mi compromiso en Sevilla”

Actualidad Taurina

El diestro sevillano vuelve a la Maestranza tras dos años de estancia en México

Con paso firme, camina por su barrio del Arenal Lama de Góngora. Parece que no ha pasado el tiempo. Sus amigos de siempre y sus vecinos saludan a su torero. Pero han sido dos años los que ha estado fuera de su Sevilla natal. México se ha convertido en su otra residencia en este periodo. “El balance que hago de estos dos años en México es más positivo de lo que se puede pensar. Ya no sólo porque he crecido como torero o porque he toreado bastante, sino porque me ha enseñado a conocer la cultura de otra Tauromaquia, nuevos toreros, nuevas técnicas, nuevas formas de embestir, nuevas aficiones. Pero también a ampliar mi toreo hacia otros derroteros y no siempre enfocado al mismo y por supuesto la oportunidad de crecer también como persona”.

 

 

Esta superación personal y profesional ha marcado un antes y un después en su vida. Aún así este tiempo no ha sido un camino de rosas. “La primera etapa de mi vida en México, fue muy dura. Al no tener apoderado tuve que realizar yo todas las gestiones de apoderado o mozo de espadas. Por otra parte, fue un contraste muy drástico. Aquí podemos decir que vivimos muy bien, por lo que tuve que adaptarme a las circunstancias, además de tener lejos a mi familia. Podría decir que entrenaba todos los días, pero no. Había días que no podía entrenar porque tenía que ocuparme de hacer algo para comer. He pasado hambre y aunque podría haberle pedido dinero a mis padres, no lo hice”.

 

Lama de Góngora vivió una trayectoria como novillero llena de éxitos. Aquella noche de julio en la que atravesó en volandas la Puerta de Príncipe, su vida sufrió un vuelco. Un año después, debutó con los del castoreño en Olivenza y continuó su meteórica carrera de manos de Manuel Tornay y Santiago Ellauri. En la Feria de Abril de 2015 cumple su sueño de tomar la alternativa. A partir de ahí atravesó un bache profesional y emocional. “No sólo sufrí un parón, me dejó mi novia, me dejaron mis apoderados, no tenía para torear nada y tuve un problema económico muy fuerte. Todo eso me hizo caer en una depresión. Aquellos momentos fueron muy duros. No los más duros, porque después los he vivido peores en México, pero en aquel momento tomé la decisión de cruzar el charco”. Con gran sinceridad y madurez, asegura que entonces “era un niño de 20 años que tenía de todo y de un día para otro me quedé sin nada. Hay muchas personas que no tienen la oportunidad de haberlo tenido todo en sus manos. Estoy convencido de que las expectativas que creé abriendo la Puerta del Príncipe de novillero no las pude seguir defendiendo en mis siguientes años. Aún así, defendí mi puesto con dignidad, pero no a ese nivel”.

 

 

Por un momento, Paco se queda en silencio tras preguntarle sobre qué le diría al Lama de Góngora que comenzaba su andadura en este mundo. “He pensado tantas veces en hacer eso y hablarle al Paco Lama de Góngora de entonces. Todo lleva su proceso y su tiempo. Yo era inmaduro. Yo era alguien que no apreciaba lo que tenía. Le diría que por favor valorara lo que tenía, lo aprovechara y se agarrara a un palo ardiendo”.

 

Con el panorama poco esperanzador al que tuvo que hacer frente, el diestro sevillano no tiró la toalla en ningún momento. Tiene las ideas muy claras y una premisa que lo motiva, la de “querer ser torero. Porque de verdad quiero ser torero. La gente me dice que ser torero en es una actitud, pero yo lo que quiero es torear”.

 

 

Ahora Lama de Góngora ha vuelto a su tierra y a verse anunciado en la Maestranza. El próximo 11 de abril lidiará la corrida de Torrestrella junto a Javier Jiménez y Pablo Aguado. “Estoy feliz porque es un privilegio torear en Sevilla. Me ha costado mucho estar anunciado. Me siento torero y responsabilizado. Un torero siempre afronta las situaciones con torería. Así es como lo voy a hacer. Prepararme más si cabe y mentalizarme. Me siento con mucha responsabilidad porque para mí Sevilla lo es todo así que vendré a entregarme. Su mirada se le llena de brillo especial cuando se le menciona la Puerta del Príncipe. “Es como hablar con Dios y que te conteste. No hay otra definición. Es un sueño cumplido al alcance de muy pocos”.

 

Por el momento, una posible confirmación en Madrid no entra en sus planes. “En lo único que pienso ahora mismo es en Sevilla, pero mi objetivo es torear, abrirme paso y hacerme un nombre aquí en España”. Desde finales del pasado año, Guillermo García Palacios se ha convertido en su mentor y forman un buen tándem. “Me aporta una serie de consejos y de sabiduría fuera del toreo que yo antes no tenía. Era como un niño grande porque era un inmaduro y no quería aprender o no quería escuchar o no tenía personas que me lo enseñen. Pero me está aportando mucha sabiduría y confío plenamente en él, en José Carlos Curtos y en todo mi equipo”.

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