La sangre brava de Hidalgo Barquero

Actualidad Taurina

Salvador Giménez

La variedad de sangres que conforman la cabaña brava, desgraciadamente cada día más reducida, está conformada por los llamados encastes fundacionales, así como otros surgidos a través de cruces entre ellos. Hoy nos vamos a ocupar de una casta surgida de la hábil mezcla que ideó un sacerdote sevillano, allá por el siglo XIX, quien combinó los vientres de vacas de Vistahermosa con sementales procedentes de la testamentaria de Vicente José Vázquez.

 


Diego Hidalgo Barquero, canónigo de la Catedral de Sevilla, era propietario de una tropa de vacas, posiblemente de origen monacal o frailero, y otras que adquirió a los hermanos Antonio y Anselmo Gutiérrez, vecinos del arrabal de Triana. Gracias a su influencia, pudo en 1831 conseguir dos machos, de pelo berrendo en negro, de la ganadería de Vicente José Vázquez que mejoraron notablemente su ganadería, quien se hizo un hueco en los festejos de su época.

 

Años después, sobre 1838, Hidalgo Barquero se hace con uno de los lotes en que se desgajó la ganadería del conde de Vistahermosa. Esta piara había pertenecido a Francisco Giraldez, también sacerdote, a quien le heredó su sobrino Joaquín, quien las traspasó a otro cura, el padre Bueno, llegando finalmente a Hidalgo Barquero que las unió a la ganadería que ya tenía usando la clásica divisa blanca y negra y siendo ayudado por el célebre mayoral 'tío Pepe el Mellizo'.

 

 

En 1841 vende parte de la ganadería a Joaquín Jaime Barrero, pero un año después vuelve a aumentar el número de sus reses adquiriendo un buen número de vacas procedentes de las que pastaban en Doñana, cuyo origen no está nada claro aunque se afirma que el mismo era similar al vazqueño. El cura Hidalgo Barquero se presenta en Madrid el día 29 de junio de 1843 con dos toros, los restantes fueron del marqués de Casa Gaviria y Juan José Fuentes, actuando como espadas Juan León, “el Lavi” e Isidro Santiago.


En 1850 el cura Hidalgo Barquero vende la totalidad de su ganadería a Ramón Romero Balmaseda, quien ya poseía ganado que adquirió a Núñez de Prado, procedente de Cabrera, que fue el que no se quedó Miura, de ahí que su presentación en Madrid usase la divisa verde, blanca y encarnada, y no la blanca y negra clásica de Hidalgo Barquero. Destacar entre otros al toro “Azulejo” indultado en El Puerto de Santa María, el 24 de junio de 1857, tras tomar 23 varas y matar 9 caballos.

 


Romero Balmaseda vende la ganadería a Rafael Lafitte quien si se presenta en Madrid, luciendo las cintas blancas y negra, el día 25 de septiembre de 1870. Tras su muerte y ostentar la titularidad su hijo Julio, es de nuevo traspasada a José María de la Cámara en 1885, quien la pone a la vanguardia de las de su época siendo una de las predilectas de Guerrita, lo que le ocasiona a su titular la crítica de cierto sector de la afición que consideraba que eran toros escogidos para el lucimiento de la máxima figura de la época.


A principio del siglo XX, tras la retirada de Guerrita, la vacada vuelve a cambiar de manos, llegando a las del marqués de Guadalest, quien la traslada al cortijo “La Campaña”, lidiando en Madrid, por primera vez, el 27 de octubre de 1906 en cartel compuesto por Antonio Fuente, Ricardo Torres “Bombita” y Rafael “el Gallo”. La ganadería alcanza gran notoriedad por la calidad de sus toros, si bien uno de ellos “Extremeño” hiere mortalmente a Litri en la plaza de Málaga.

 


El marquesado de Guadalest se deshace de la ganadería en 1931 vendiéndola al matador de toros Antonio Márquez. Hasta la fecha varios han sido titulares de la misma, si bien la sangre originaría ha desaparecido, ya que la ganadería que hoy ostenta hierro y divisa, y que se anuncia como Guadalest, está encastada en su totalidad por reses de origen Torrestrella.


¿Qué ocurrió con la primera venta que hizo Hidalgo Barquero a Barrero? En 1866 llegó a manos de José Antonio Adalid, quien debuta en Madrid el 10 de mayo de 1874. Diez años más tarde es transferida a José Orozco quien vendió parte del ganado al bodeguero sanluqueño Carlos Otaolaurruchi pastando en la finca Alventus en la marisma del Guadalquivir, siendo otra de las vacadas predilectas de Guerrita, por lo que es mal vista al igual que la de la Camara.

 


Tras la retirada de Guerrita, Otaolaurruchi vende la ganadería a Adolfo Gutiérrez Agüera, quién la posee poco tiempo, ya que en 1910 la vende a José Domecq Nuñez de Villavicencio y otra parte menor a Medina Garvey. Domecq le añade vacas de Rafael Surga, origen vazqueño con cruce de Murube, y sementales de Tamarón. Lidia en Madrid el día 10 de septiembre 1916. José Domecq vende la ganadería en 1924 a Antonio Peñalver.


A la muerte de Peñalver su viuda vende la ganadería a los catalanes afincados en Cabra (Córdoba) Luis y José Pallarés Delsors, quien no solo mantuvieron la calidad de la ganadería, sino que la acrecentaron. Dichos señores se presentaron en Madrid, con divisa azul y blanca, el día 12 de Julio de 1.931, en cartel formado por Pepe Ortíz, Rayito y Palmeño.

 


El día 15 de Agosto de 1935 venden la totalidad de la ganadería a su “paisano” el egabrense José Benitez Cubero, cuyo nieto de igual nombre, es el actual titular de la ganadería. Esta casa ganadera tuvo gran notoriedad en la década de los sesenta, facilitando el triunfo de espadas como Antonio Ordoñez, Paco Camino, o Curro Romero entre otros. Hoy, a pesar de su calidad, está relegado al circuito de las corridas de rejones, aunque su destino por clase debiera ser el que ocupo tiempo atrás.


De la ganadería de Benitez Cubero proceden entre otras las ganaderías de Jodar y Ruchena, Diego Garrido, y Marcelino Acosta, representantes junto a la matriz, del encaste Hidalgo Barquero en nuestros días.

 

Noticias relacionadas