La inspiración de Ferrera y la torería de Perera ante victorinos aguados
El duelo extremeño se salda con oreja por coleta ante un ganado del que vinieron los mejores pasajes en los dos últimos toros. El alboroto de en el quinto, con salto al ruedo de Joaquín Sánchez inclusive (Habría que haberlo evitado por respeto a la plaza), hay que anotarlo entre lo más reseñable de lo que llevamos de Feria
Mario Gómez
Lo que era una terna quedó en mano a mano. Quizá el más atractivo del cartel, Emilio de Justo, se cayó por el grave percance y Ferrera y Perera despacharon un encierro que de Victorinos tuvieron el pelaje y el hierro. La tarde no empezó a tomar vuelos por el escaso juego de los grises hasta el quinto, el mejor del envío de Las Tiesas. En cárdeno, hijo de Cobradiezmos, metía bien la cara en el capote desde el recibo de un Ferrera que se gustaba y recreaba barruntando que podría haber lío en la faena. El atisbo de obra grande se lo brindó al bético Joaquín Sánchez.
Bordó el toreo al ralentí ante un toro que embistió a paso lento y lo paladeó por ambos pitones. Hubo entrega por parte del astado, y conexión con los tendidos. Ferrera lo llevó muy pulseado y midiendo bien el trasteo. Sacó un ramillete de natulares desmallados y también verticales que hizo levantarse al público. Pudo ser de doble trofeo si no llega a pinchar, tras entrar a mantar andando hacia el burel, el que mejor se ha empleado en lo que llevamos de Feria. Los genes de Cobradiezmos volvieron a dar gran juego en el ruedo maestrante. Dejó una estocada en el segundo envite y resultó prendido. Paseó una oreja.

Ferrera brindó a De Justo el primero de la tarde. Comenzó bien el trasteo y destacó por el izquierdo. Pareció ser, pero no fue. Mostró la escasez de fondo y Ferrera, al igual que durante toda la faena, entendió bien lo que el animal pedía y lo despenó con una estocada que se le fue.

El que hizo tercero comenzó tardeando en varas y permitió el lucimiento de Fernando Sánchez y José Chacón en banderillas. Con la muleta brotó un gran pitón izquierdo y Ferrera llevándolo largo, también lo llevo de allá para acá. Quién sabe si en vez de obcecarse en la inspiración lo hubiera hecho en el toreo fundamental hubiera acabado en otra cosa una película que tuvo un epílogo con una estocada a mucha distancia y al encuentro. La afición estuvo fría y pidió la oreja a medio gas.

Perera mató por segunda vez en su carrera una corrida de Victorino y lo volvió a hacer mano a mano. Dos tardes y seis Victorinos. Dos planteamientos nuevos para su carrera en los que dio la cara y la gente no se lo valoró. También brindó el primero a Emilio de Justo. El toro resultó vacío y el toreo de Perera no pudo materializarse. No hubo opción y los aceros no mejoraron el balance.
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El cuarto sirvió más y el extremeño pudo mostrar un toreo de trazo largo mano baja. Dio en el final con la distancia, pues en el primer momento quiso lucirlo dándole distancia y era toro de embroque corto. Le faltó empuje. El cierraplaza del festejo tuvo emoción y tragedia. En un pase por el derecho buscó los tobillos de Perera quedándose enroscado y cayendo al suelo. Le lanzó un derrote que lo levantó a la altura de los riñones en una zona muy delicada. Se repuso y estuvo tirando de arrestos hasta que lo pasaportó. Sin un ápice de dolor. Lo mató y pasó a la enfermería por su pie. La gente siguió fría.
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FICHA DEL FESTEJO. Sexto festejo del abono, cuarto del ciclo abrileño. Casi lleno. Toros de Victorino Martín de los que el que abría plaza, a pesar de su nobleza, carecía de fondo. Sin bravura los que hicieron segundos, tercero y cuarto, por momentos anodinos y si tragarse ni un pase. Destacó el excepcional quinto, Nº 65, de nombre ‘Pobrecito’, negro entrepelao bragao, de 530 kg, de 03/17. Un toro muy completo de principio a fin, de embestida muy mexicana, de gran calidad y el buen tercero, también muy mexicano.
Antonio Ferrera SILENCIO, VUELTA AL RUEDO y OREJA con un par de vueltas al ruedo inclusive tras petición de las dos
Miguel Ángel Perera, SILENCIO, SILENCIO y OVACIÓN tras petición





