La Feria de Sevilla o de Abril mercantil, social y taurina (I)

Actualidad Taurina

Sergio Pérez Aragón

En 1254 el Rey Alfonso X “el Sabio”, hijo de Fernando III “el Santo” patrón de Sevilla, otorga el Real Privilegio a la antigua Híspalis de poder celebrar una feria de mercado ganadero y agrícola en dos épocas del año, una en primavera y otra en otoño. Así se mantienen a lo largo de los años hasta que en 1846, en un periodo de deterioro social y económico de la ciudad, dos concejales liberales de la corporación local, además de empresarios, el vasco José María Ibarra, entonces Teniente de Alcalde, y el catalán Narciso Bonaplata defienden la creación de una feria agropecuaria de forma permanente.

 

 

Dicha actividad sería aprobada en pleno el 18 de septiembre de 1846 por unanimidad en el Cabildo Municipal y refrendada por la Reina Isabel II. Se nombraría una comisión especial para elaborar un informe, que una vez visto y ratificado por el alcalde y por el jefe político, establecía como fecha de celebración los días 19, 20 y 21 de abril, adelantándose posteriormente un día para no coincidir con la más antigua de todas las ferias, la de Mairena del Alcor desde 1441. 

 

Aunque el nacimiento de aquella primera Feria de Abril de 1847, entre los días 18, 19 y 20 de abril en el Prado de San Sebastián, actualmente uno de los centros neurálgicos de Sevilla colindante entre otros con la Plaza de España y la Universidad, era la creación de comercio, pronto vislumbraría el carácter social que denotaban las diecinueve casetas que la componían, y a la que se calcula acudieron más de veinticinco mil visitantes entre público, ganaderos y tratantes. Estos últimos, los tratantes, solían ser de etnia gitana, cuyas esposas vestían de forma particular, una bata con volantes, bordados y distintos colores que las mujeres de la alta sociedad que acudían a la feria fueron copiando y mejorando hasta los actuales trajes de gitana o de flamenca.

 

 

En ella se vendían variopintas mercancías como vinos, chacinas, joyerías, ropas, etc., además de llevarse a cabo el trato para la compra-venta de todo tipo de ganado: cabras, carneros, ovejas, cerdos, vacas, burros, bueyes, o caballos. Otro particular eran los concursos de ganado, donde por ejemplo se otorgaban premios de cuatro mil reales al buey más pesado o de dos mil al lote de diez carneros merinos de mejores lanas. Con el paso de los años, sus fines mercantiles y comerciales se fueron mezclando con los festeros y sociales en una población que se refinaba por momentos. 

 

En sus comienzos llegó a coincidir con la Semana Santa, para irse distanciando en los días hasta la actualidad, dos semanas después del Domingo de Resurrección. En cuando a duración, desde su comienzo de tres días, hasta los establecidos oficialmente desde 2017 de siete días de domingo a sábado. La noche del sábado previa a la apertura oficial con el alumbrado a las 12 de la noche, tiene lugar la Cena del “Pescaito” donde entre otros majares se degusta buen marisco de Sanlúcar y la clásica fritura gaditana del pescado. Su cierre una semana después, en la noche del sábado a la misma hora de su comienzo con los fuegos artificiales junto al Rio Guadalquivir.

 

 

Pero no siempre la feria se celebró en el mes de abril, por retraso en el calendario litúrgico y su distanciamiento en días de la Semana de Pasión, cuatro ediciones han tenido su celebración en los primeros días de mayo: año 1962 del 1 al 6 aún en el Prado de San Sebastián; la primera a celebrar en Los Remedios el año 1973 también con igual fecha; 2011 del 3 al 9; y la de 2019 la más tardía de todas del 5 al 11 de mayo. A la vez que la feria de ganado, a donde también asistían mayorales y ganaderos de bravos, los espectáculos taurinos siempre estuvieron presentes, de forma que en 1777 con un tercio de plaza construida así como su Puerta del Príncipe tuvieron lugar cuatro eventos los días 10, 12, 14 y 16 de abril, con Pedro Romero y José Delgado “Pepe-Hillo” como protagonistas.

 

Aquel primer año de su constitución oficial en abril de 1847, levantada media Maestranza con el otro medio aún de madera permitiendo entrever la Catedral y su Giralda, tuvo lugar el 18 la primera corrida de toros con una exposición de ganado el día previo. Eran empresarios D. José Calderón y D. José Berro, quienes organizaron un festejo con toreros de bajo prestigio, que fue muy criticado, compuesto por el gaditano Manuel Díaz "Lavi" y el sevillano Juan Lucas Blanco, con su paisano Manuel Trigo de medio espada. Los toros eran de Francisco Taviel de Andrade y Francisco Arjona “Cuchares”, primer torero metido a ganadero, con un premio de seis mil reales al toro más bravo de aquella tarde.

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