La diversidad de los encastes, a debate en el cierre del ciclo de la Juventud Taurina de Sevilla

Actualidad Taurina

Miura, Núñez, Domeq y Jijona, representados en la mesa del coloquio en Labradores

Sandra Carbonero


La Juventud Taurina de Sevilla finalizó el pasado jueves su ciclo de conferencias con una interesante charla sobre la importancia de la diversidad de encastes en la fiesta. El acto, que tuvo lugar en el Real Círculo de Labradores y fue moderado por el periodista taurino Álvaro Acevedo, tuvo como ponentes a los ganaderos Eduardo Miura, Juan Pedro Domecq, Carlos Núñez y José Rufino.

 

 

Carlos Núñez comenzó lanzando la pregunta de qué era un encaste. El manifestó al respecto que “la grandeza de la tauromaquia es que no existen cánones. Son los conocimientos y la capacidad intuitiva para crear de los ganaderos". En este sentido, Eduardo Miura matizó que no hay que hablar de encastes, si no de ganaderos. Por su parte, Juan Pedro Domecq definió a los ganaderos como “creadores de bravura. Crean un animal único en su especie. No hay una labor de selección animal de tal calibre en todo el mundo".

 

En cuanto al comportamiento del ganado coincidieron todos en que el toro es el elemento fundamental del espectáculo. Carlos Núñez explicó que “si se estandarizaran los comportamientos de los toros, todas las tardes serian iguales”. José Rufino añadió que “un especulo sin público no lo es. Y para que vayan a la plazo no puede ser un espectáculo aburrido". En cuanto a ello, Miura señaló como uno de los problemas que “los toros han sido siempre imprevistos y ahora son más previsibles” y que se “ha llegado aquí con el tipo de toro que el público demanda". En este sentido, concluyeron que al haber más público que aficionados, ahora el toro que quieren ver deber perfecto y durar más. Juan Pedro remarcó “que hay adaptarse a los gustos de cada público y de cada tiempo". Del mismo modo, sobre la poca diversidad de ganaderías y encastes que habrá en la temporada sevillana, afirmó que “las figuras del toreo no llegan a serlo gratuitamente y escogen lo que más posibilita su triunfo porque se les exige torear con una perfección que antes no lo hacían”.

 


Carlos Núñez respondió contundente al motivo de porqué no ha vuelto a lidiar en la Maestranza. “Tiene que gustarte tu toro y no parecerse al de otro. Mi toro ahora no concuerda con la estandarización que se ha producido. El toro que demanda Sevilla no es el que crío. Yo crío el que me gusta". Por último, los conferenciantes defendieron al toro bravo como un patrimonio genético que hay que conservar y realzaron la figura del ganadero ya que consideran que actualmente no se les valora lo suficiente. Del mismo modo, José Rufino reivindicó la necesidad de realizar un estudio sobre la raza genética del toro y plasmarla en libros.

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