Un genio, su pueblo y una bendita locura

Actualidad Taurina

Los vecinos de La Puebla del Río ultiman los preparativos previos a la celebración del día del Patrón, que en 24 horas saldrá en procesión tras enchiquerarse la novillada de Zalduendo una vez recorrida la calle Larga

La cuenta atrás para los encierros de La Puebla del Río en honor al Santo Mártir Patrón San Sebastián ya ha comenzado. Los cigarreros apuran los preparativos previos al gran día de la localidad de la vera del Guadalquivir. Y es que son muchos los detalles que con mimo y cariño ponen la puesta a punto de un pueblo entero volcado ya con su cuarto encierro. Todo ello bajo la atenta mirada del alma máter y promotor de esta celebración, Morante de La Puebla, quien ha recuperado la tradición en torno a San Sebastián, y le ha dado su sitio con los cultos y fiestas patronales, y teniendo al toro como gran protagonista.

 

 

 

Pero, aunque se esté poniendo la puntilla con las mejores galas en escaparates, balcones y calles, a los últimos preparativos para que La Puebla presuma en la comarca y se ponga ‘guapa’ para mañana sábado, hay que sumarle muchas horas de trabajo para desarrollar todo el montaje previo. Sí es cierto que la experiencia de las ediciones anteriores juega a favor de los operarios que deben de vallar la calle Larga por donde correrán los novillos de Zalduendo hasta ser enchiquerados en la plaza portátil de la entrada del pueblo, y lidiarse en la novillada sin picadores de la tarde. Por ello, tan solo ha bastado algo más de una quincena de días para completar los 700 metros de la arteria principal de La Puebla, con unos 400 pivotes verticales y alrededor de 1200 vallas entre ambos lados de la calle.

 

Pero si fugaz ha sido la colocación de los famosos hierros de la calle Larga con los colores corporativos, más ha sido el levantamiento de la plaza portátil: llegó el pasado viernes, y la mañana del domingo ya estaba completada sobre el descampado de la entrada de la localidad, a falta de rematar graderío y echar el albero del ruedo, para el que se han empleado alrededor de 50 toneladas.

 

 

 

El coso cuenta este año con un diámetro algo menor que en ediciones anteriores, rondando los 40 metros. Cuatro burladeros servirán de arropo a las cuadrillas actuantes del festival de la tarde, ante un aforo que alcanza los 2000 espectadores.

 

 

 

La plaza y las calles volverán a quedarse chicas mañana, pero cada año por San Sebastián La Puebla del Río engrandece aún más su nombre, y si es con el estandarte que encabeza esta gran locura que se vive durante un solo día, mejor para llegar a todos los rincones del mundo. Porque Morante disfruta viendo la alegría y la implicación de su gente ante un evento que partió de él, y en el que todos colaboran para hacerlo realidad cada año. Si él está feliz, La Puebla también, y por qué no, los aficionados cuando lo vuelvan a ver anunciado en los carteles, seguro que la magia vuelve, y con ella, el genio.

 

 

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