Juan Ortega se sube al carro; Aguado hace el toreo en Sanlúcar

Actualidad Taurina

Ambos toreros sevillanos salieron triunfantes de sendas comparecencias ayer domingo. Daniel Luque, que dio la alternativa a El Rafi, tuvo una notable actuación con los pedrazas en Arles, pero los aceros le privaron de un premio mayor

 

 

BRIHUEGA (Guadalajara). Toros de Garcigrande y Domingo Hernández, Juan Ortega: OREJA y OREJA. El sevillano obró una buena tarde en la Corrida de la Primavera, saliendo a hombros con Emilio de Justo y Roca Rey, fijos ya en todas las ferias. El sevillano está teniendo mucha continuidad en los carteles, y el por qué de ello dio cuenta ayer en la localidad manchega. El segundo tuvo más fuelle que el hermano anterior, pero le faltó un punto de transmisión y quizá de calidad en la embestida, puesto que soltaba la cara en algunas ocasiones. Capote en mano, estuvo bien Juan Ortega, llevándolo muy toreado a la verónica; muleta en mano, dejó un torerísimo inicio por bajo. Todo lo hizo muy suave. Con la mano derecha, y con el toro en los tercios, estuvo templadísimo por ese lado, ya que los muletazos tenían ritmo. Muy encajado, cargando la suerte, llevando el trazo hacia la cadera...  Con la izquierda se lo pasó más cerca, el animal redujo un punto más la velocidad. Los ayudados por alto finales tuvieron también sabor, matando de estoconazo y cortando una oreja. Si no fue a más la labor, fue porque al animal le faltó intensidad.  

 

 

El quinto fue el toro menos potable de la corrida hasta el momento: pasaba rebrincado y dando trompicones en la embestida. Le sirvió a Ortega para dar un recital de toreo a la verónica; toreó también con delantales de mucho gusto y una genial larga cordobesa. Muleta en mano, se contrastaba la suavidad del toreo de Juan con la sucia embestida del toro, que no se terminaba de ir. El temple del sevillano lo fue atemperando y el animal, finalmente y tras verse podido, perdió fuelle, y le costaba entrar en las embestidas y se paraba. Juan, en ese último tramo de la faena, le pegó cuatro naturales de auténtico cartel, de uno en uno pero cargando la suerte y trazando con mucha profundidad. Aunque el trasteo no transmitió mucho al tendido, sí es cierto que cada una de las cosas que se hicieron tuvieron mucho peso. Estocada hasta la bola y oreja. CULTORO

 

 

ARLES (Francia). Toros de Pedraza de Yeltes, Daniel Luque: SILENCIO y SILENCIO. Daniel Luque, que supo imponerse  desde el principio al primero de sus adversarios, un animal que aunque se dejó no fue fácil. Así lo entendió  el torero  que echó mano de una técnica superior matándolo de una estocada entera y cuatro golpes de verduguillo. Silencio. Pese a que Luque consiguió lucirse toreando de salida a la verónica al cuarto de la  tarde, fue este sin embargo un complicado animal que embistió a arreones. La firmeza del diestro consiguió imponerse frente a las adversidades de la res a la que poco a poco consiguió  dominar. Mató de pinchazo estocada y dos descabellos. Fue silenciado. El joven galo El Rafi tomó la alternativo al incio del festejo, acabando dando una vuelta al ruedo en su primero y cortando la oreja en el otro pedraza de su lote. Andren Salenc cosechó oreja y ovación. BURLADERO.TV

 

 

SANLÚCAR DE BARRAMEDA (Cádiz). Toros de Santiago Domecq, Pablo Aguado: SILENCIO, OVACIÓN y DOS OREJAS. Crónica Ignacio Muruve. Dos verónicas en las que Sanlúcar se partió. Con eso le bastó a Aguado para calentar al que paga en el toro de su reaparición. Qué escándalo. Con sólo dos. Con poca inercia en los principios de las tandas pero con buena condición, Pablo tenía que tocar fuerte y en el hocico para provocar una embestida que se paraba a mitad de muletazo. Hubo belleza en derechazos sueltos. Pinchó arriba en varias ocasiones e hizo uso del descabello. Silencio.

 

El inicio de faena de Aguado al cuarto fue un híbrido entre el poder y el gusto cuando se dobló por bajo. Hubo dos pases de desprecio para enmarcarlos, pero a partir de ahí faltó cierta pulcritud en la composición de la faena. Con un castaño falto de finales, el sevillano se apretó y le pudo a base de querer. Con una primera estocada que hizo guardia, con otra entrada más y el uso del descabello, finiquitó a su oponente. Silencio.

 

 

El sexto fue el más musculado y fuerte del conjunto. Un chorreado en verdugo que brindó Aguado al público. La cadencia, el compás, el temple o como quieran llamarle al toreo despacioso, hizo presencia en la tierra de la manzanilla. Pablo se enroscaba la embestida a la cintura mientras tiraba del cuadrúpedo con una suavidad pasmosa. Brotó la naturalidad de Bienvenida en ínfulas “pepeluisianas” para hacer del toreo natural un privilegio que pocos saben interpretar.

 

En una de las preciosísimas tandas, pasó al toro para traérselo con los vuelos sobre la mano derecha en uno de esos que hacen que pareciera que la tierra se quebraba. Una absoluta locura. Dos orejones como una catedral para crear un recuerdo que no se olvidará nunca en esta plaza mientras se le daba la vuelta al ruedo al extraordinario chorreado. 

 

 

El Juli indultó al tercer toro de la tarde, de nombre 'Faraon', herrado con el número 113, de  03/17, con 509 kg y negro mulato de capa

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