Jaime González Écija: "Me gustaría hacer algo por la Fiesta y darle una vuelta a esto"

Actualidad Taurina

El novillero astigitano inicia esta temporada el 19 de enero en La Puebla del Río. Se trata del año en el que debutará con caballos tras una campaña 2018 muy positiva. Asegura que quienes vienen por detrás como él, no deben de desilusionarse, sino luchar para corregir los fallos de 'sistema'

 


Jaime González es a día de hoy una de las esperanzas de los mentores de la Escuela Taurina de Écija. Apodado de segundo apellido en los carteles con el nombre de su oriunda localidad astigitana, y guiado por la afición que hay entre su familia y el ambiente taurino presente en su pueblo donde se han formado toreros y banderilleros, se inició a los 8 años recibiendo clases en la ahora descuidada plaza de Pinichi, ya en la época del maestro Pepe Luis Vargas, cuando dirigía la ET Écija.

 

Su aprendizaje tuvo un parón porque la Escuela dejó de tener actividad. Y ya en 2014 con ‘El Ciento’ de maestro reanudó y debutó en 2016 en Camas, y de luces en Mijas. “Y ya sin parar – asegura –. Solo han pasado cosas buenas”. Claro que ese veneno lo compagina con los estudios Derecho y Lade en la Pablo de Olavide de la capital sevillana

 

 

La temporada pasada comenzó a ‘echar la pata pa’ lante’ y tuvo ambiente entre los aficionados que siguen muy de cerca a esos novilleros soñadores con ser el futuro de la fiesta. El próximo 19 de enero tiene en La Puebla del Río una cita importante, anunciándose con erales de Dolores Rufino en la novillada vespertina del día grande de la localidad cigarrera, con encierro incluido.

 

Haciendo balance, “la campaña 2018 se ha planteado mucho mejor de lo que esperaba, con 10 novilladas. Sobre todo a partir de las dos orejas cortadas a un novillo en Sanlúcar, en el Certamen de Escuelas andaluzas. Salió por Canal Sur, y a partir de ahí se confirmaron varios carteles más en Málaga, Salamanca, el certamen de la Ribera de Tajuña, donde pasé a la final tras una previa de casi treinta participantes. Gané lidiando novillos de Saltillo, y me aseguré el debut con caballos para el mes de septiembre de este año, además de un capote de paseo”, explica Jaime González – Écija.

 

 

Se trata de un tiempo en el que ha evolucionado mucho: “La diferencia del final de esta temporada pasada respecto al principio, ha estado en lo que he desarrollado en mi concepto y la madurez que he adquirido. Ya trabajo para prepararme de cara a compromisos mayores, sobre todo Sevilla, para las próximas novilladas sin picadores de julio, dos meses antes de debutar con caballos. Ese es el planteamiento, a ver luego si nos dan la oportunidad”.

 

Como buen amante de la escuela sevillana, califica su toreo como “clásico”. “Pero intentando corregir defectos para no ser frio. Le imprimo un poco de garra y lidio lo que me echen. Aunque sí es verdad, que por cercanía a Écija, toreo más ganaderías duras. Voy mucho de tapia a Moreno Silva, a La Quinta, Benítez Cubero… En nuestro escalafón hay que lidiar lo que nos den la oportunidad, y en el futuro ya se verá”.

 

 

No tiene un torero a seguir, porque “cuando somos más pequeños te fijas en prototipos de toreros, pero conforme vas toreando más y evolucionando, de todos los toreros sacas algo. Además eso te enriquece como aficionado, porque todas las corridas de toros te entretienen y tienes la capacidad de sacarle detalles que el gran público no puede ver. Todos los toreros tienen algo diferente”.

 

Su ilusión, como cualquier joven de la cantera taurina, es ser figura del toreo, aunque se conforma con llegar a matador de toros. Pero arroja otra perspectiva en ese sueño, sobre todo en el contexto en el que se encuentra la tauromaquia: “También, en los tiempos en los que vivimos, además de lo típico que querer ser torero, me gustaría hacer algo por la Fiesta y darle una vuelta a esto”, apostilla. Y es que, viniendo de familia taurina, no se ha sorprendido de mucho de lo que se vive entre bambalinas en el mundo del toro, dentro y fuera del ruedo, que siempre está muy complicado, porque lo conocía. “Los fallos del sistema se ven como algo natural”, afirma. Sin embargo – dice – “quienes venimos por detrás estamos más encaminados a corregirlos que a desilusionarnos”.

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