Sánchez Mejías, más allá de los ruedos

Actualidad Taurina

El Círculo Taurino Puerta Carmona organizó ayer una conferencia sobre el diestro en la Fundación Madariaga junto a su sobrino nieto Ignacio, articulista de ABC

 

Desgranar la vida y obra de Ignacio Sánchez Mejías, no solo tiene su mérito, por lo que conlleva el personaje y la persona, sino que no da ni para una tarde. Es la complicada tarea que ayer realizaron en hora y cuarto los componentes del Círculo Taurino Puerta Carmona, en una conferencia celebrada en la sede de la Fundación Valentín de Madariaga, con la que se recordaba al diestro sevillano en este año del centenario de su alternativa

 

 

Con la intervención del profesor Ignacio Sánchez Mejías a la cabeza, sobrino nieto del polifacético personaje, se desgranó su perfil torero hasta la fatídica cogida de la tarde de su muerte en aquel agosto del 34 sobre el ruedo de la plaza de toros de Manzanares. Jugador de polo, presidente del Real Betis, impulsor de la famosa foto de los componentes de la Generación del 27 en la docta casa ateenense de Sevilla … Dio para mucho la vida pública de Sánchez Mejías, y la vida privada. ‘Valiente’, como lo describió Cossío en su amplia recopilación taurina, pero a la vez, ‘artista’.

 

 

Su competencia y rivalidad con los diestros de la época no le inquietaba, tampoco sus líos ocultos, aunque consabidos con la ‘Argentinita’. La estrecha relación con su cuñado Joselito ‘El Gallo’ hizo un binomio perfecto, y siempre irán de la mano en los anales históricos de la tauromaquia.

 

 

Ahora, con motivo de los cien años de su alternativa, y para el que se están desarrollando conferencias como la de ayer y proyecciones de cortos y reportajes, están aflorando fotos inéditas del archivo familiar, amén anécdotas desconocidas. Esas instantáneas fueron base para ilustrar la conferencia y repasar la vida del matador hispalense. Entre ellas, el par de banderillas de la mariposa, la simpática estampa jugando al fútbol en la Maestranza con José, actuando una tarde de acoso y derribo desde un coche o un pase sentado en el estribo, una foto muy torera, y que Morante de La Puebla ha rememorado alguna tarde.

 

 

Su pariente Sánchez Mejías comentaba que Ignacio era un hombre culto y tan preocupado por la enseñanza y valores de sus hijos, que los envió a estudiar a cientos de kilómetros del chalet de Pino Montano. A Suiza ni más ni menos, con los hijos de Juan Belmonte. Aseveró: “Ignacio, arriesgado siempre e inquieto, ha pasado a la historia precisamente por ello, por los riesgos que tomaba”.

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