El recuerdo al padre
Antonio Ferrera, Manuel Escribano y Daniel Luque, protagonizan hoy la terna de la corrida de Victorino
Mario Gómez
Con el hambre de Talavante en la tarde de ayer logrando cortar una oreja a la exposición y la entrega ante un decepcionante encierro por su justeza de fuerzas, para este sábado de alumbrado y desde “Las Tiesas” llega una de las ganaderías más laureadas de la historia. Historia que se empeñó en escribir el difunto D. Victorino Martín Andrés, y que ahora le toca continuar a su hijo. Si bien es cierto que el peso de Victorino Martín García ha ido aumentando durante los últimos años en esta ganadería, será la temporada 2018, la primera en la que se encuentre plenamente en sus manos. Sin duda la tarde de hoy será un recuerdo a este ganadero madrileño, pero autóctono del mundo del toro.

Fundada en 1912 por el Marqués de Albaserrada con hembras y sementales del Conde de Santa Coloma, origen Saltillo. En 1920 fallece el señor Marqués y en 1921 su viuda la vendió a don José Bueno. En 1928, por división, le corresponde una parte a su viuda doña Juliana Calvo. En 1941 la heredan sus sobrinos que anuncian “Escudero Calvo Hermanos”, los cuales la venden en 1965 a don Victorino Martín, quien la lleva a la primera línea ganadera. Toros como Baratero, Murciano, Belador, en Madrid o Mecanizado, Platino y Cobradiezmos en Sevilla han forjado la leyenda de esta divisa que se ha convertido en mítica.

Para dar cuenta de este encierro, una terna sobradamente experimentada en esta ganadería y con grandes éxitos en Sevilla, con estos toros. Decir Antonio Ferrera en Sevilla es que se vengan a la mente los nombres de dos célebres victorinos como Mecanizado (2015) y Platino (2017). Precisamente, el año pasado ya paseó una oreja en este mismo ruedo de la divisa azul y encarnada y en esta temporada ya sabe lo que es dar una vuelta al ruedo, el pasado Domingo de Resurrección. Un Ferrera, que tras el parón obligado de dos años por la lesión en el brazo, ha vuelto con mayor poso y aplomo, desplegando una tauromaquia sobria y con cierto corte añejo como ya se ha podido ver este año en plazas del calado de Valencia.

Otro de los nombres ligados eternamente a la historia de la ciudad y de su plaza es el de Manuel Escribano. Junto a Rafael Astola y J.M. Manzanares (hijo), son los únicos que han visto perdonada la vida de un toro lidiados por ellos en esta plaza, no obstante, por la casta y condición del burel sorteado por Escribano, puede ser el de máxima emoción de los tres. Hablamos de Cobradiezmos, cárdeno de capa y con el hierro de Victorino, olor a reencuentro y a tarde grande. Victorino y Escribano, juntos en Sevilla un abril más, y ya van unos cuantos. No hay mejor binomio para que el de Gerena comience su temporada española.
En el medio del paseíllo otro torero sevillano, Daniel Luque. El de Gerena, ha protagonizado tardes muy importantes y de máximo compromiso en territorio maestrante. Regresa tras sendas ovaciones en 2016, y no haber toreado el año pasado en esta plaza, pero con una oreja más en Madrid, la cortada el pasado 12 de octubre ante toros de Salvador Gavira, y que le ha valido para haber toreado el Domingo de Resurreción en Las Ventas con el infortunio de haberse topado con un lote sin opciones. Será el séptimo paseíllo de este año, donde ya ha lidiado toros de Victorino, el pasado 17 de febrero en Vistalegre con resultado de ovación y silencio.





