El Espartero, 'coraje de la Alfalfa'

Actualidad Taurina

Jaime Cabezas, Vocal de la Asociación Juvenil Taurina Española (AJTE) de Madrid

Manuel García Cuesta, natural de Sevilla, concretamente del barrio de la Alfalfa, nació el 18 de enero de 1865. Su apodo se debe al oficio que su padre desempeñaba, artesano de espartería. Se trataba del oficio común y muy humilde de finales del siglo XIX, por lo que el pequeño Manuel no dudaría pronto en abandonarlo para cumplir el sueño de ser figura del toreo, y no volver a esa vida de penurias.

 

           

Taurología

 

Su presentación la plaza de Sevilla fue con 16 años. 'El Espartero' era de esa clase de toreros de origen humilde, cuya vocación está totalmente ligada a abandonar la pobreza de donde procedían. Una prueba de ello era su famosa frase: "Más cornadas da el hambre". Esta popular frase fue el reflejo de la carrera del matador sevillano. 'El Espartero' no se caracterizaba por su clase, arte o conocimiento de la técnica, sino por su tremendo e incontestable valor que a día de hoy sigue siendo admirable en el mundo taurino.

 

Pese a sus muchos detractores que lo consideraban un torero vulgar, 'El Espartero' logró mandar en el escalafón, convirtiéndose en un matador habitual de la prestigiosa ganadería de Eduardo Miura. Su éxito era rotundo. Tenía como principal virtud pisar terrenos imposibles y no amedrentarse por comportamientos bruscos del animal, ni por duras cornadas. Lo que se conoce en vocabulario taurino como 'valor seco' casi insuperable. No deja de ser un dato curioso que su confirmación en Madrid en el año 1885, fuera de manos de Fernando Gómez 'El Gallo', padre de Rafael y Joselito Gómez Ortega.

 

Sevilla.org

 

El 27 de mayo de 1894 se produjo en la antigua plaza Las Ventas la fatídica tarde. 'El Espartero', en la cúspide de su carrera y acumulando una treintena de cornadas en su mermado cuerpo, no dudó en enfrentarse al toro 'Perdigón' de Miura de poder a poder. Según las crónicas del día, se trataba de un toro colorado ojo de perdiz, muy brusco de salida y justo de fuerzas, pues solo mató a tres caballos.

 

Cultoro

 

El matador intentó lidiar a tan duro oponente con una faena cargada de un valor casi temerario. Tras la faena de muleta y perfilarse por segunda vez a matar, el toro lo derribó y en el suelo le corneó mortalmente en el vientre, mientras que el público madrileño ovacionaba o protestaba por el desarrollo de la lidia. Así terminó la vida de Manuel García 'El Espartero'. Uno de los mitos de la tauromaquia de finales del siglo XIX, y cuya figura sigue siendo ejemplo por su coraje y honradez como matador de toros.

Noticias relacionadas