El ‘cuello de botella’ que atrapa al campo

Actualidad Taurina

Analizamos con los ganaderos sevillanos Fernando Sampedro, Manuel Cañaveral, Luís Algarra y José Luís Algora el drama que se vive estos días en las fincas a raíz de las consecuencias de la crisis sanitaria


Los ganaderos de bravo son uno de los sectores de la industria taurina que peor lo están pasando por esta crisis sin precedentes y que ha paralizado la temporada taurina, lo que para ellos se traduce en un importante excedente de toros en el campo. Y es que de no lidiarse, podría desencadenar el envío de camadas enteras al matadero.

 

 

Festejos suspendidos o aplazados, pero sin saber cuándo se celebrarán porque depende de la evolución de una pandemia cuyo pronóstico es incierto a medio y largo plazo; excedentes de toros en el campo durante mínimo toda la primavera en el mejor de los casos; corridas preparadas para las primeras ferias del circuito ya desfundadas; el coste del pienso por las nubes y el deber de seguir alimentando en los cercados hasta Dios sabe cuándo; camadas que se pisan unas con otras sin embarcar las anteriores… A la imposibilidad de facturar hay que sumar una rebaja considerable del 'colchón' que suponen las ayudas de la PAC europea (Política Agraria Común). De retomarse la actividad en verano, habrá un exceso de oferta que hará que los precios de los toros se desplomen a niveles peores que en 2008, siempre que no se vean obligados los ganaderos a reducir la población de cabezas de forma drástica, a no ser que se llegue a un acuerdo para lidiar corridas cinqueñas en su mayoría o toros de seis años.

 

Esta es la situación que actualmente se vive en el campo, y la previsión, con tres semanas ya de confinamiento, no es ni por asomo halagüeña. El mundo del toro vive atrapado en un devenir incierto. Para cuando se salga de esta coyuntura, ya se plantea como remedio reinventar el modelo de negocio y la estructura empresarial y profesional de un sector que vive sin ayudas, dependiente solo de los ingresos de la taquilla y que aporta más de cien millones de euros al PIB. A pesar de ello, y aun estando catalogada la tauromaquia como Patrimonio Cultural en la Ley 18/2013, el Ministerio le ha dado la espalda en las líneas de financiación anunciadas por el Gobierno para que las diferentes ramas de la Cultura amortiguen los efectos del Coronavirus. Aunque en principio se tendiera la mano a los taurinos desde las altas esferas ministeriales a través del presidente de la Fundación del Toro Victorino Martín, este detalle no deja de ser de momento una declaración de intenciones hacia la galería.

 

 

Fernando Sampedro. Ganadería de Hermanos Sampedro. “Este año lidiábamos en Sevilla una novillada coincidiendo con los 50 años de la ganadería. Es un palo muy gordo, lo único que podemos hacer es trabajar y no facturar”

“Dada las circunstancias, aparte de Cabra y dos corridas más, la que más nos ha fastidiado mayormente ha sido la novillada picada anunciada en Sevilla, que coincidía con los 50 años de la ganadería. Para nosotros era el compromiso del año. Hay que ser optimistas, y ya trabajamos como si fuésemos a lidiar mañana mismo. Es un palo muy gordo, lo único que podemos hacer es trabajar y no facturar, por lo que el que ande un poco despistado y se le resbale el pie, va a estar bastante apurado a final de año”, comenta el hijo del ganadero del hierro de La Cepera, cuya presencia en el abono sevillano dentro del ciclo de novilladas con caballos fue muy bien acogida entre la afición.

 

Precisamente, con la Empresa Pagés han mantenido el contacto desde que se decretara el Estado de Alarma y Ramón Valencia anunciase la suspensión de la temporada a causa de la pandemia. "Pagés sí ha hablado con nosotros. Nos transmite que la situación no está clara, igual de clara que la situación que nos transmite el Gobierno. Lo único que sabemos es que no sabemos nada, si se van a dar corridas en septiembre, novilladas... Ellos no saben ni lo que van hacer. No se sabe, como todo. Las otras fechas que teníamos también hechas para ir nos decían de posponer, pero ¿posponer para cuándo?”, se pregunta.

 

 

Sampedro explica los paralelismos con otras situaciones que también azuzó al sector: “Ganaderamente, el ejemplo que medio se le parece es a la crisis económica de la pasada década, pero aun así no es igual porque los toros salían aunque fuera a precio irrisorio, pero salían. En estos momentos hay que andar con la mente fría porque no se factura y no sabemos cuándo se va a empezar a mover el mercado. Hay que ser expeditivos y cortarle la cabeza a todo aquel animal que no tenga una salida medianamente clara. El cuello de botella que se va a formar va a ser tremendo: Va haber un excedente de toros en el mercado que no va a llegar a sumar el número de festejos que se vayan a dar, si es que se dan. El panorama es complicado, y no se puede mirar a otro lado. En nuestra ganadería vamos a ser bastantes contundentes en cuanto a las medidas”.

 

Manuel Cañaveral. Ganadería Guadaira: “El ganadero que tuviera para embarcar una corrida entre abril y junio, puede esperanzarse con reubicarla si se aplaza el festejo. El que no tenga nada vendido para lidiar durante el año, lo va a pasar muy mal”

“Aunque esto sea un romanticismo, como ganadero siempre se echan cuentas para saber más o menos por dónde van los números de la ganadería. Y ahora con este problema más. Hay que ver las perspectivas que puedan haber, o lo que intuye uno que pueda pasar haciendo cábalas con los toros, quitando o no quitar, dándole vueltas...”. Para Manuel Cañaveral, en su ganadería, con compromisos previstos y aún en el aire, aún es pronto para sacar conclusiones cuantitativas: “Todavía no se puede cuantificar las pérdidas, aunque ya de momento con la confirmación de aplazamiento de ferias tan importantes como Sevilla, Valencia, Castellón, me supongo que Madrid… Imagínate a la de toros que se le van a dar una patada hacia delante para ver dónde se ubican. El cálculo debe ser muy negativo”.

 

“El perjuicio es para todos, siempre habrá matices. El ganadero, con coronavirus o sin coronavirus, siempre tiene que mantener el toro en forma, Ha cambiado poco en cuestión de rutina. El que tenga colocada una corrida o novillada para embarcar entre abril o junio, puede tener la esperanza de reubicarla si finalmente se aplaza, pero el que no tenga nada vendido, lo va a pasar muy mal”, arguye Cañaveral.

 

 

Luís Algarra Crehuet. Ganadería Luís Algarra Polera: “Habrá que ver con la Junta, las entidades, Gobierno y empresas qué hacemos. Ahora se ha roto toda la dinámica, incertidumbre”

“Ahora mismo la situación no es nada agradable. Está todo parado y en stand by. A verlas venir y no se sabe por dónde va a salir esto. Afecta a tentaderos, corridas de toros, a las visitas turísticas que íbamos a tener aquí en la finca en estos días. Este año teníamos previstos ocho o nueve festejos, las cercas están llenas. Íbamos a arrancar la temporada el día 14 en Morón, que se suspendió día antes, y los toros estaban limpiados, sin funda. Y eso tiene doble matiz, que teniéndolos aquí en el campo, como no le puedes poner las fundas, se te echa a perder y hay que aguantar el tirón. Habrá que ver con la Junta, las entidades, Gobierno y empresas qué hacemos. Es una pelota, y gorda. Ahora se ha roto toda la dinámica, incertidumbre”, afirma uno de los copropietarios del hierro de La Capitana.

 

Sobre lidiar toros con más edad, Algarra expone el caso de sus toros, por ejemplo: “Para los cinqueños va muy bien para lidiarse. Es un año más. A este toro le hace falta el trapío del toro de cinco años, porque no coge la seriedad que tiene que tener con cuatro años. Le cuesta coger los kilos. En ese aspecto lidiar un cinqueño nos va bien, porque va rematado y con trapío. Con seis años lo echaríamos para las calles. Habrá que valorarlo por parte de todos los estamentos. Alguien tendrá que responder. Esto es una cadena cuyos eslabones ahora mismo están paralizados, por no decir rotos”.

 

 

José Luís Algora. Ganadería Partido de Resina: “Si el año que viene se nos juntan dos camadas, y no hay demanda suficiente para cubrir esa oferta doble, la única solución es el matadero. Tenemos que arrimar el hombro para meter a la gente en las plazas. No se puede seguir con entradas a 50 u 80€”

En la finca manriqueña de los ‘pabloromero’ “tenemos la incertidumbre que tenemos toda España y no sabemos”, comenta su representante José Luís Algora. “Lo que sí parece que San Isidro, que es la feria que afectaría a Partido de Resina porque lidiábamos una corrida, es la única esperanza que nos quedaría, y no le veo yo ninguna probabilidad. No sabemos si se suspenderá, se aplazará… esas son las cábalas que hacemos”

 

Además del compromiso capitalino, Partido de Resina tenía este año previsto lidiar en la feria de San Jaime de Valencia, en la localidad sevillana de Osuna, en un interesante desafío ganadero protagonizado junto a toros de Julio de la Puerta, y un toro en Vic para una corrida concurso. “El problema ya lo tenemos, porque aunque dejaran lidiar con seis años, se nos juntan dos camadas. Al ser la oferta doble, no hay una demanda para cubrirla. La última solución es el matadero, con lo que cuesta criar un toro y lo poco que pagan la carne al ganadero. Al sector le va a pegar un palo muy gordo”, asegura.

 

 

Ante esto se presenta un panorama desolador que pasaría por la unión de todos los implicados en el sistema taurino y crear nuevas estrategias de negocio para llenar las plazas: “Con la crisis económica que se avecina, ¿quién va a tener ganas de ir a los toros? Y ahí es donde se tiene que ver si de una vez por todas nos unimos todos los estamentos del sector. Si nosotros mismos incentivarnos a la gente para que pueda ir a las plazas, ahí es donde las figuras, los ganaderos y todos tenemos que arrimar el hombro”, explica. Y Algora va a más: “Ante el panorama que se va a presentar, no puedes poner una entrada a 50 u 80 euros. Y ahí tenemos que apretarnos todos. Poner entradas muy módicas para empujar al público para dentro y volver a coger el ritmo. Si eso no pasa, ya es lo que nos faltaba”.

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