El Cid, por siempre, torero de Madrid

Actualidad Taurina

El de Salteras dejó destellos de su toreo de mano izquierda ante una plaza rendida a sus dos décadas de hoja de servicios. Fue sacado en hombros por la puerta de cuadrillas

 

MARIO GÓMEZ

Unos cuantos privilegiados pueden contar a sus hijos que fueron asiduos a peregrinar a Madrid convocados por un sevillano. Acudíamos con fe invocando a la zurda de un torero de Salteras que hizo suya la primera plaza del mundo. Podré decir que yo lo vi irse cuando él quiso y con el reconocimiento absoluto de Las Ventas. Que se fue con solamente dos puertas grandes, pero que pudieron ser una decena si hubiera matado como toreaba. Exquisito saludo a la verónica tras verse obligado a saludar dos veces montera en mano, una romper el paseíllo y otra nada más recoger se todos los actuantes tras las tablas, una pancarta del Tendido 7 que ponía 'El Cid, torero de Madrid. Gracias´. Tras media docena de verónicas muy acompasadas, abrochó con una media a la cintura que parecía a cámara lenta.

 


Faena que brindó al público, y en la que pronto se echó la muleta la mano izquierda buscando rememorar los grandes pasajes que en esta plaza ha dado a lo largo de su carrera. Por momentos lo logró en un par de tandas, donde dos o tres muletazos fueron sobresalientes. Abrevió con una estocada media en lo alto, mostrando también la cruz que siempre le acompañó en esta plaza, la espada.

 


No se pudo despedir El Cid de Madrid toreando con el capote. Abanto de salida, no se dejó hacer quites y solo pudo Manuel esbozar una gran media. Brindó a un público entregado que recibió en pie el brindis del de Salteras. Levantó pronto vuelo con muletazos de mano baja, entretandas oxigenadoras y citando con distancia, pero un animal a menos que punteaba las telas y perdía las manos a la salida del embroque afeó la labor imposibilitando el lucimiento.

 

 

Mató el toro por arriba, en el sitio, en la yema, de forma efectiva y afloraron pañuelos para conceder un trofeo que hubiera supuesto un broche de oro a una carrera ligada a Madrid. Emocionante la vuelta al ruedo a toda una carrera de decenas de toros de triunfo y disfrute en el coso venteño.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Cuarta de la Feria de Otoño. Casi lleno. Toros de Fuente Ymbro y Manuel Blázquez (2º bis), desiguales de presentación y de poco juego en su conjunto. Faltos de raza en general. Incidencias: Tras finalizar el paseíllo, El Cid fue obligado a recoger dos grandes ovaciones.

Manuel Jesús ‘El Cid’, silencio y vuelta al ruedo.
Emilio de Justo, silencio tras aviso y ovación.
Ginés Marín, silencio y silencio.

 

 

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