Concha y Sierra, los vazqueños de las 'viudas'

Actualidad Taurina

Salvador Giménez


En la actualidad siempre vinculamos el encaste vazqueño, con la vacada del onubense Tomas Prieto de la Cal. Cierto es, que ahí se conservan los últimos rescoldos de una de las ramas desgajadas, del otrora importante tronco creado por Vicente José Vázquez. Pero este, no es el único que alcanzo notoriedad y fama tras la muerte del ganadero utrerano. La otra rama, que aún pervive, no es otra que la de Concha y Sierra, la cual radica hoy en tierras Francesas.

 


Una vez vendida la mayoría de la ganadería de Vázquez al rey Fernando VII, tras escrupulosa tienta, el desecho de ésta fue siendo adquirido, por otros muchos criadores. Estos codiciaban el legado del utrerano, el que había buscado, y conseguido, un toro muy del gusto de la época que le tocó vivir. La liquidación de la ganadería sirvió para que su albacea, el general Vicente Genaro de Quesada fuese colocando y vendiendo, lo que no quiso llevarse el rey a otros criadores.

 

Interesados en adquirir ganado de tan célebre procedencia, acudieron muchos. No todos lo consiguieron. Unos de los privilegiados, fueron el labrador sevillano Francisco Taviel de Andrade, el pagador del ejercito José María de Veger y el Alguacil Mayor de la Audiencia de la capital hispalense, Antonio Sáez de Santamaría, representando el primero el 50% del capital y los otros dos, la otra mitad a partes iguales.
En 1830 estos señores logran comprar la suma de 124 utreras y 10 utreros; y posteriormente en diciembre del mismo año, 13 erales más. Esta sociedad permanece hasta 1835 en que se extingue, repartiéndose las reses por mitad entre sus socios. Se estima que se componía de 528 cabezas, adjudicándose Taviel de Andrade 264 cabezas y las demás a Veger y Saenz de Santamaria, quienes con posterioridad transmitieron su parte a Taviel de Andrade, quedando éste como único propietario.

 

 

La presentación en Madrid, tiene lugar el día 3 de julio de 1837, con la divisa de color encarnada y rosa. Taviel de Andrade fallece en 1869 y sus herederos deciden vender la ganadería para dar mayor liquidez a las cuentas de la familia. El comprador es Fernando de la Concha y Sierra quien se hace con una piara de 522 cabezas, 192 hembras y 140 machos. El ganado fue trasladado a la finca “La Abundancia” donde permanecería muchos años.

 

Fernando de la Concha y Sierra acrecentó la fama de los toros vazqueños, presentándose en Madrid, el día 10 de abril de 1882, luciendo sus toros la divisa blanca, plomo y negra que aún se conserva. Dicha corrida fue estoqueada por Ángel Pastor, que resultó herido en un costado y Rafael Molina Lagartijo, resultando muy aptos para el lucimiento así como del gusto del público de su época. Es en manos de este ganadero cuando se exporta un toro de nombre Guitarrero a la ganadería de Palha para padrear en dicha ganadería portuguesa.

 

 

A Fernando le continuaron como ganaderos sus hijos y posteriormente la viuda de uno de ellos, Celsa Fontfrede quien casó en segunda nupcias con Manuel García el Espartero, de quien volvió a enviudar. Es en esta etapa cuando el toro vazqueño de esta casa, deriva en un animal más bonancible para el torero. Claro ejemplo es el resonante triunfo de Juan Belmonte con el toro Barbero, en Madrid el día 21 de Julio de 1917.

 

A muerte de la viuda de Concha y Sierra, la ganadería pasa a manos de su hija, Concepción de la Concha y Sierra Fontfrede quien continúa la línea de éxitos obtenidos por su madre, siendo la ganadería apetecida por las máximas figuras de la época. Es en sus manos cuando se indulta el bravo toro de nombre Inspector, en corrida celebrada en Algeciras el día 11 de julio de 1963. A su fallecimiento le suceden sus sobrinos los hermanos Pareja Obregón.

 


Poco dura la vacada en sus manos, pasando la ganadería a ser propiedad de José Luis Martín Berrocal en 1968. Es entonces cuando la vacada entra en una profunda sima, perdiendo el favor de toreros y públicos. Tras un nefasto paso por las manos de la sociedad norteamericana “King Ranch España, S.A”, es Miguel Baez Litri quien acude a su recuperación, iniciándose un periodo de transición en busca de los tiempos pretéritos de esplendor.


Litri tras una ardua selección, la traspasa a la familia onubense García Palacios quienes continúan la búsqueda de la fama perdida, iniciándose un nuevo periodo dorado consiguiendo ver, a base de trabajo y selección, algunos frutos como resultar triunfadores en la feria de novilladas de Calasparra en 2009. Actualmente la ganadería es propiedad del francés Jean-Luc Couturier quien la traslada a tierras francesas y lucha por colocarla en los principales carteles de las ferias.

 

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