Borja Jiménez pide paso; Mariscal Ruíz conquista Lucena

Actualidad Taurina

El diestro de Espartinas alternó ayer en Niebla junto a su hermano Javier. Se erigió en máximo triunfador del festejo, dando una dimensión fresca y asentada, a pesar de estar sin torear bastante tiempo. El mayor de los matadores aljarafeños echó arrojo ante un lote de Torrehandilla bastante ásrpero, estando por encima de ambos toros. La jornada sabatina en clave sevillana también nos dejó el rotundo triunfo del novillero Mariscal Ruíz, que se alzó con el Bolsín Taurino Coso de Los Donceles lucentino

 

NIEBLA (Huelva). Javier Jiménez OREJA y OVACIÓN/ Borja Jiménez DOS OREJAS y DOS OREJAS. Toros de Torrehandilla. Abrió cartel también el rejoneador Andrés Romero que consiguió una oreja y dos. Estar en el 'banquillo' del toreo no llega a ser tan hiriente en lo mental y físico de un torero, como para aquel que estando inactivo un buen tiempo no descuida su preparación, no aparta su ambiación y entrena como si mañana mismo estuviera anunciado en los carteles de la feria del último pueblo de España. Es lo que les ha pasado a Javier y Borja Jiménez, que no han parado de hacer campo, a pesar de llevar un tiempo con pocas oportunidades. Les vemos en redes sociales, en vídeos de tentaderos donde demuestran que están preparados, y que se exigen como los que más, a pesar de que el calendario está huérfano de fechas.

 

 

Ayer en Niebla demostraron que a pesar del aletargado 'banquillazo', están curtidos para matar cualquier corrida que les pongan por delante. Los dos primeros apéndices en caer del duelo de hermanos llegaron en el primer toro de Borja Jiménez. Vinieron tras una faena de gran gusto y profundidad, ante un tercero de Torrehandilla con nobleza. El menor de hermanos Jiménez cuajó una actuación de temple y ligazón ante su oponente..

 

Un antagonista hondo, con volumen y con clase pero acusópor falta de fuelle el balancín que se pegó en el primer tercio. Entendió Borjaque la suavidad y las distancias jutas eran propicias para exprimir a su primero. Buena estocada y 'Puerta Grande' asegurada. Al igual que Javier brindó su labor a Antonio Ruiz 'Espartaco Padre'.

 

 

Dos orejas para Borja Jiménez también con el sexto de la tarde. Un toro que se apagó pronto y con el que le permitió un toreo encimista y templado. El sevillano refrendó ante el último un toreo poderoso y suave. Borjatoreó por ambos pitones con decisión y despaciosidad para ahormar series muy bien cimentadas. Ofreció una labor de intensidad y tras casi entera cortó otros dos apéndices.

 

Por su parte, Javier Jiménez tuvo que tirar de raza y coraje ante un lote bastante complicado y áspero. Mucha voluntad inventándose una faena ante un toro al que le faltó fondo. El sevillano tiró de raza para imponerse ante un toro a la retranca y amagando con rajarse en varias ocasiones. Javier no se arredró y a base de oficio e ilusión arrancó una meritoria oreja. Además molestó inoportunamente las rachas de viento durante toda la lidia de su primero.

 

 

Ante el quinto la espada privó de trofeo a un entregado y templado Javier Jiménez. Muy por encima del toro de Torrehandilla. El diestro de Espartinas -se llevó el peor lote- y volvió a mostrar unas muñecas técnicamente poderosas. Exigió cuando la ocasión lo requería a principios y mimó con suavidad a mitad de labor. Todo ante un toro venido a menos, pero al que planteó una faena firme y capaz. Se metió con sinceridad en distancias cortas para exprimir lo poquito que le quedaba a su antagonista. Lástima el atasco a espadas. Ovación con saludos.

 

LUCENA (Córdoba), I Bolsín Taurino Coso de Los Donceles. Mariscal Ruíz DOS OREJAS y OREJA/ Joselito Sánchez DOS OREJAS/ Manuel Osuna OVACIÓN. Erales Aguadulce. El novillero Mariscal Ruíz se hizo ayer con el Bolsín Taurino Coso de los Donceles de Lucena. En la final también se anunciaron los jóvenes sevillanos Joselito Sánchez y Manuel Osuna. Mariscal inció su actuación con un recibo medido y templado con el capote. Lo llevó por alto en el inisio del último tercio, con un animal que protestaba pero que acabó tratando y obedeciendo a la mano baja del joven de Mairena, llvándolo muy cosido. 

 

 

Sin embargo, había que dejarle riempo y sitio, sin agobios. Se cruzaba y de riñones ligaba uno tras otro sin evitar las protestas del astado, con verdad, buscando y encontrando las distancias, dejándole los vuelos en el morrillo, tocándolo en la cara. Cerró con manoletinas mirando al tendido y una estocada con la que el animal doló las manos. DOS OREJAS y RABO

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