Bolívar, entre dos aguas
La lluvia fue una tónica constante en el festejo respetando solamente el cuarto toro donde Bolívar dejó lo mejor y cortó una oreja; Serna se topó con un lote de escasas opciones y Adame tampoco pudo hacer demasiado
Mario Gómez
Larga fue la ausencia de Bolívar de Sevilla. Más de un lustro para volver a cruzar su platillo liado en un precioso capote de seda. Mereció la pena. Abriéndole los caminos y cuidando las alturas comenzó Bolívar con la muleta ante el 4º, al que anteriormente había quitado por Calesero Adame. Buena faena del colombiano quizá con escaso eco en el tendido para lo que debiera ser. Pulso de plomo, cosiendo al toro a los vuelos de la pañosa, mientras aprovechaba la clase del animal. “Gallito” volvía a la maestranza en forma de pasodoble mientras Bolívar, que ya pinta canas, estructuraba una faena en la que derrochó el conocimiento atesorado en el más de un lustro ausente de este ruedo. Profundidad y un pase de pecho larguísimo y cargado de gusto. Sazón de Bolívar. Oficio. Entró a matar o morir y de ley Sevilla le concedió una oreja.

Testimonial tercio de varas al justo de fuerzas que saltó en primer lugar. Pretendió suplir con oficio la falta de fuerzas de un animal andarín que no daba opciones. Se quedaba corto. Soso y sin transmisión. Bolívar buscó someterlo y el toro perdía las manos; si lo dejaba a su aire, el animal se resentía. Poco había que hacer, la media altura como solución y bajo la lluvia, mostró el oficio. Quería el toro pero no podía. Optó por abreviar. Silencio
Un “Capricho” sorteó Serna en el tercero, pero seguro que la resolución deseada era bien diferente. Flojito de fuerzas como casi toda la corrida. Brindó al doctor Mulet y se convirtió en enfermero. Paciencia, y de 1 en 1, y fue así como dejó media docena de buenos y largos naturales. No hubo mucho más donde rascar en una faena basada en dar tiempos y colocarse. Lástima la falta de fuerza, porque clase y buen son tuvieron las embestidas que dejó. Estocada arriba que hizo rodar rápido al burel y recibió el cariño del público sevillano.

Huyó el 6º ya del caballo y clamaba la necesidad de ahormar, cantó la gallina y entre tanto, el tercero de la cuadrilla Antonio Ronquillo, dejó un brillante par, por exposición, por aguantar el arreón y por Salir de la cara con torería. Y se fue Serna con la montera a los medios más empujado por las ganas y el interés que por lo que el animal pudiera tener dentro. Lo pasó por ambos pitones y no se pudo. Voluntad, ganas, afán, ambición y tragar; pero el agua estaba en el ruedo, no en el interior del hondo pozo que era el cinqueño que cerró el festejo.
Salió el sol a la vez que salía el 2º. Salió y se metió de nuevo, tardaba en salir. Desde los tendidos gritos de ánimo, “Vamos José”, se escuchó con acento mexicano. En el ruedo un animal pronto, al que Adame probó en una deslavazada primera tanda con su inmensa muleta. Pases rectilíneos muñequeando hacia adelante. Cierta emoción del animal, y denso Adame. La emoción de lo acelerado. Sí llegó al tendido, quizá por el movimiento del toro y lo acelerado le la situación que se desarrolló en el ruedo. Sonó un aviso mientras firmaba los finales. Estocada efectista tras pinchazo. Dicen que 88 muletazos sumó la faena, larga fue como largo fue el hastío, silencio y dos avisos.

Cinqueño fue el 5º y llegó sin definir a la muleta y Adame quiso romperlo hacia adelante con un inicio relajado pero saliéndose a los medios. El toro con el freno de mano echado de inicio y Adame imponiéndose mediante poder por el derecho y sin opciones por el peligroso pitón izquierdo.
FICHA DEL FESTEJO
Sevilla, jueves 12 de abril de 2018. Toros de La Palmosilla, justos de fuerzas en general, pero con clase, a excepción del 5º. Destacó el 4º
Luis Bolívar (grana y oro): silencio y oreja;
Joselito Adame (caldero y oro): silencio y silencio;
Rafa Serna (turquesa y oro): ovación con saludos y silencio
Entrada: Menos de media plaza
* Se desmonteraron tras parear al quinto Tomás López y Fernando Sánchez.





