Agustín de Espartinas: “Pasar a banderillero ha sido una decisión muy meditada, pero de los pasos más acertados en mi carrera”
Tras casi una década de matador, este año ha sumado más de treinta tardes: Con ‘Espartaco’, Ureña y Jiménez Fortes
La temporada que viene se cumplirá una década de la alternativa de Agustín de Espartinas como matador. Fue en mayo de 2008, con Espartaco como padrino y ‘El Fandi’ haciendo las veces de testigo de la ceremonia. Recién operado del hombro, y cumpliendo los plazos de reposo y las sesiones de rehabilitación correspondientes, el diestro aljarafeño se encuentra descansando y valorando lo hecho en un año en el que las pocas oportunidades de torear le precipitó a optar esta campaña por la plata y hacer carrera como banderillero.

“El cambio ha sido radical”, asegura. “De torear tres o cuatro corridas en el año, a pasar a más de treinta (dos con Paco Ureña, un festival con Espartaco, y el resto hasta superar la treintena con Saúl Jiménez Fortes) ... El paso a banderillero ha sido positivo no solo en números, sino en sensaciones, porque me he vuelto a sentir torero y he disfrutado de la profesión”.
Sin embargo, la decisión de este cambio como profesional para Agustín de Espartinas no ha sido nada fácil, optar por otro camino para continuar vinculado al toro tuvo su tiempo de meditación. “Para mí ha sido de los pasos más complicados que he tenido que tomar en mi vida. Difícil, meditado, con mucho tiempo para sopesarlo y sabiendo lo que ganaba por un lado y lo que perdía por otro. De las decisiones más costosas de mi vida, y más duras, pero de las más acertadas también”, confiesa.

Y es que era una el camino correcto dentro de un sistema tan falto de oportunidades, porque “viendo como estaba el panorama en el torero era inevitable. No es fácil torear un número de corridas de matador de cualquier manera, y cuando uno ya tiene la ilusión de estar en las ferias, y no estar... Lo que hay que ser siempre es muy bueno. De matador no he tenido las condiciones ni las circunstancias de estar en las ferias, y de banderillero sí lo estoy y tengo condiciones para estarlo, y rindiendo bien, pues todo ha sido positivo”.
De matador se ha anunciado unas cuarenta tardes en ocho temporadas. Lejos quedan esas tardes de actuar en condiciones complicadas y por lo mínimo. Ahora, en esta trayectoria nueva, “he aprendido mucho, y bastante que me queda por aprender, porque la colocación en la plaza es fundamental tanto de matador como de banderillero. Cubres un sector en la plaza que tienes que estar como matador, tienes que llevar la voz cantante. Como banderillero es otro papel. Hay que ayudar al que lleva el peso de la lidia, que es el matador al que acompañas. Siempre tienes que ser muy efectivo”.

No es el único que en los últimos tiempos ha optado por pasar de primer espada a banderillero. En los últimos años diestros con ambiente como Iván García (con Cayetano Rivera) o Sergio Aguilar (a las órdenes de Alejandro Talavante) han decidido hacerse hombres de plata ante la falta de oportunidades. Para Agustín, a los que dan el paso, “no me atrevo a dar un consejo, porque mi decisión ha sido muy meditada y esta etapa es nueva para mí. Es una cosa muy personal de cada uno. Lo que sí aconsejo es que se sea feliz con lo que a uno le gusta, y si es con el toro, como es en mi caso, bienvenido sea. Nunca he concebido mi vida sin el toro, y es algo más que una profesión, es una forma de vida”.





