Aguado sueña en la Maestranza

Actualidad Taurina

Tarde de mucha expectación y “run run” en los tendidos por ver a los sevillanos en La MaestranzaPablo Aguado con el mejor lote de la tarde puntuó con una importante oreja. Jiménez y Lama de Góngora dejaron muy buenas sensaciones a pesar del fallo a espadas

 

Mario Gómez

El último toro de la tarde era un lienzo por pintar. Un manojo de ilusiones por vivir. Una oportunidad para reivindicar. Torerísimo inicio de faena de Pablo Aguado, doblándose por bajo antes de cambiarse la muleta d mano por delante entre la entrega del público. Despacioso y templado, volvió a sonar la música. Brindó a Curro Romero y parece que la inspiración se revertió en el brindis. Cadencioso, suave. Dejó Aguado muletazos para paladear y Sevilla lo paladeó. Disfrutó Sevilla, y se entregó a la apasionada entrega del coleta, tanto así que no importó el pinchazo y paseó un merecido trofeo. Recompensa al trabajo y el sufrimiento, que rompió a las emociones tras el abandono toreando, al recoger la oreja. La paseo entre el reconocimiento más rotundo de los tendidos que batieron palmas por el triunfo de uno de los suyos.

 

 

Entre olés de La Maestranza y bajo los sones de Cielo andaluz, desplegó cadencia temple Pablo Aguado. Alargó el muletazo un metro más la embestida del toro, reunido y asentado trazó muletazos de mucha profundidad. Torería y despaciosidad, buscando llenando el espacio. La importancia de “torear sin toro”, haciéndoselo sentir a Sevilla; por desgracia, la espada le privó pasear trofeo, que hubiera redondeado una tarde que no será recordada por números, pero sí por sensaciones.

 

En la vuelta de Lama de Góngora a Sevilla, volvió a la retina del espectador la imagen que aún guardábamos de este torero en sus mejores tiempos antes de la alternativa. El paso por México y el toreo lento que allá se estila apreció sentarle bien al sevillano. Gusto desde el recibo de capa, lo abrochó con una media muy añeja. Nada más tomar la muleta, se revivió el fuego de esa “relación” Lama-Sevilla. Para la ocasión sonó Ópera flamenca. Reencuentro y abandono. Muy asentado, sin perder pasos, solamente girando sobre los talones, y terminando con remates muy toreros. La faena entera se desarrolló por el derecho; por el izqdo. Lo intentó pero pronto se vio que no tenía fondo. Chispa de arte y toro a menos; se acabó demasiado pronto. Acompañó y puso gusto, rematando con torería antes de tirarse a matar muy derecho y pinchar arriba. A la tercera enterró el acero y las posibilidades de tocar pelo.

 

 

Buena condición mostró el 5º de salida, y se le abrevió toda la labor para llegar lo mejor posible a la muleta. Pero se fue consumiendo la vela hasta que a la muleta solamente llegó prácticamente la cera ya fundida, en la que Lama de Góngora estuvo y tragó. Se basó en cercanías y en tragar. Firmeza la de Lama, como firme anduvo con la espada, ahora sí. No pudo ser, tocará esperar.

 

El bonito colorado salpicado que sorteó Javier Jiménez para abrir la tarde tuvo más continente que contenido. Se estampó contra un burladero de salida, hecho que indicó un posible defecto en la vista que se denotó durante toda la faena, “falto de fijeza” dijeron algunos. A pesar de ello, el mayor de los hermanos Jiménez, le hizo todo lo que estuvo al alcance de su mano. Incierto de embestidas y con el hándicap del aire; Javier, con las ideas muy muy claras en todo momento derrochó ganas en todo momento, pero no llegó a tomar vuelo. Silencio tras la demora en caer del burel fue el balance.

 

 

Embistiendo con clase en un variado recibo capotero, en el que se inducía un potable pitón derecho. Para nada. Silencio en la faena del torero que se estrelló ante un animal que no pasaba de mitad del muletazo hacia adelante. Puso todo, y no pudo hacer nada más. Crédito inédito, pero un cartucho menos. Seguro que remontará el vuelo.

 

FICHA DEL FESTEJO

Sevilla, miércoles 11 de abril de 2018. Toros de Torrestrella, desiguales de presentación y juego; destacó el sexto, aplaudido en el arrastre.

Javier Jiménez: silencio en ambos

Lama de Góngora: ovación con saludos y silencio;

Pablo Aguado: ovación con saludos y oreja;

Entrada: Casi media plaza.

*Saludó en banderillas en el cuarto José Chacón.

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